Antüshii Jia a La Guajira

Por Mariana Orozco B. y Javier Andrés Escobar G.

Nunca habíamos andado por una vía con tantos peajes. Bueno no podríamos decirle vía, porque el camino ni siquiera estaba trazado, además estábamos cruzando un desierto… !Seguro ya deben estar confundidos¡ ¿Un desierto sin carretera y con peajes? Sí, lo podrán comprobar cuando vayan a la Alta Guajira colombiana.

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Bienvenidos en Wayúu

Hace mucho no viajábamos juntos y ya era hora de un reencuentro, esta vez, el destino que escogimos fue ese, ¡La Guajira! La verdad estábamos en mora de conocer la región más al norte de nuestro país, Colombia, de la que por tanto tiempo habíamos escuchado de sus pueblos en canciones vallenatas:

Nací en Dibulla frente al mar Caribe de donde muy pequeño me llevaron, allá en Barranca me bautizaron y en ¡toda La Guajira me hice libre!

Fue por esta misma región por la que, probablemente, se le dio la bienvenida a esta misma música al país, con la llegada del acordeón a través de alguno de sus puertos marítimos.

Y ¡por supuesto! La fama de sus increíbles paisajes la tenían en nuestra lista de viajes por cumplir, hasta que llegó el día.

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Amanecer en el Cabo de la Vela

Duramos varios meses hablando sobre el viaje, y el tiempo pasó tan rápido que cuando nos dimos cuenta, ya estábamos montados en la 4×4 Gris de Rolando saliendo de Riohacha, la capital del departamento de La Guajira, hacia Uribia la ‘Capital Indígena de Colombia’. Esta ciudad es la urbe más grande cercana a los atractivos más famosos de la región y que nosotros visitaríamos.

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Plaza de Uribia

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¡Comenzando el viaje!

Rolando un hombre de unos 55 años, tez morena y un marcado acento costeño fue quien nos sirvió de guía en todo nuestro recorrido. Sin guía no lo recomendamos, sea en burro, caballo, cuatrimoto o triciclo pues como decíamos anteriormente ¡no hay vías demarcadas hacia la Alta Guajira! Todo cambia de acuerdo con la marea y al terreno que esté disponible.

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Rolando, nuestro guía, en su 4×4

El tema de los peajes a pesar de parecer jocoso y pintoresco es algo muy serio. Con anterioridad nos habían dicho que teníamos que llevar muchos dulces para los niños, pero en ningún momento nos dijeron que estos dulces eran la moneda oficial de la región. En cada uno de los peajes, montados principalmente por mujeres, jóvenes y niños Wayúu, ponen unas cuerdas y cadenas de moto hechas de metal, que allá se llaman guayas. En su experticia, Rolando en algunas ocasiones se llevaba por delante las cuerdas o hacía que las bajaran pretendiendo que no iba a parar su carro, los niños y niñas corrían a quitarlas. Las de metal eran otro cuento, si no dábamos dulces ¡corríamos el riesgo de morir decapitados o por lo menos perder el parabrisas!

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“Peaje legal”

En medio de la nada, Rolando dijo “ahí viene un peaje ilegal”. En ese momento nos miramos, ¿y es que acaso los otros eran legales? Rolando soltó una carcajada y nos mostró que a lo lejos venían un par de niños con una cuerda, buscando ubicarse justo por donde pasaríamos ¡A esto se refería Rolando con ilegal!

Cuando entendimos la dinámica de los dulces, se armó en el carro una nueva formación logística, Mariana administraba los dulces, me los pasaba a mí y yo se los pasaba a Rolando que a su vez abría la ventana y gritaba “Coge puej” y “abre puej”, de una manera un poco tosca pero efectiva para poder seguir el camino y llegar en un tiempo razonable a nuestro destino.

Sin embargo, nos contaba Rolando que aún hoy para muchas personas el “indio no es gente” lo que justifica este tipo de trato ¡aterrador! Lo que sí es verdad, es que en algunos casos las mujeres Wayúu eran groseras y, fuimos testigos en otro momento de la travesía, que los indígenas empezaron a lanzarle piedras a unos excursionistas en boogies por no darles su pago azucarado… por eso ¡no olviden llevar dulces, mentas, chicles, galletas, (hasta un Vive 100 empezado reciben, si no hay más) pues podrán salvarles la vida o por lo menos de una pedrada! Sobre todo en un trayecto que se llama la Gran Vía, en donde tendrán que parar cada metro en los mencionados retenes.

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Peajes en la vía a la Alta Guajira

Cuenta Rolando además, que en semana santa, con los niños de vacaciones, es casi imposible transitar y que en menos de 10 metros hay más de 10 peajes, así que si pueden evitar esas fechas de temporada alta ¡háganlo! Nosotros en un puente normal, repartimos más de 60 dulces (sí, los contamos), entre bombones, chocolates y galletas y más de 15 bolsitas de agua.

Finalmente, después de más o menos 5 horas y de pasar por paisajes de solo arena y mar, bordear Bahía Portete y otros parajes alucinantes, llegamos a uno de los lugares más hermosos que nosotros hayamos visto en Colombia: las Dunas de Taroa. Estas montañas de arena amarilla-ocre combinadas con el mar recrean una de las postales más hermosas del país. En las dunas se pueden relajar un buen rato y disfrutar del mar y de una de las mejores playas que podrán visitar en la región.

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Dunas de Taroa

De ahí saldrán a conocer el punto más al norte de Colombia, Punta Gallinas, que está demarcado por un modesto faro. Allí se podrán tomar las respectivas fotos para marcar su paso por este espacio tan importante para la geografía colombiana y si quieren pueden poner su piedra en alguna de las pilas que los turistas han ido formando ociosamente frente al faro.

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Pilas de piedras frente al faro

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Faro en Punta Gallinas

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Caseta del Faro el punto más al norte de Colombia

Después de pasar por este lugar nos fuimos para la ranchería “Hospedaje Alexandra” ¡¿Cómo?! ¿ranchería?

Ranchería- f. Conjunto de ranchos o chozas que forman una especie de poblado.

Que en realidad son unos techos llenos de hamacas o chinchorros, que es la manera tradicional de dormir en esta región. Hay una gran diferencia entre la hamaca y el chinchorro, este último es mucho más amplio y cómodo. Por esto tienen diferentes precios. Además, para los más complicados, hay unas cabañas que están bien si quieren un poco de privacidad. Aunque nuestra recomendación, es dormir en chichorro y disfrutar del cielo guajiro que por las noches es muy estrellado.

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Hospedaje Alexandra

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Hospedaje Alexandra

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Hospedaje Alexandra

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Mariana y yo en nuestros chinchorros

Desde el Hospedaje hay excursiones a Bahía Hondita a ver los flamencos ¡que son hermosos! Si quieren ver más flamencos o tococos podrán ir al Santuario de Fauna y Flora Los Flamencos en Camarones, muy cerca de Riohacha.

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Flamencos rosados en Bahía Hondita

La excursión a Bahía Hondita la terminarán viendo el atardecer en una playa vecina, tan romántico que ¡Mariana y yo casi nos enamoramos! Pero eso complicaría los viajes… y eso no tiene discusión ni es negociable ¡ja ja ja!

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Atardecer guajiro

Ya por la noche de regreso a la ranchería podrán probar uno de los platos más tradicionales de La Guajira que es el friche –carne de chivo– que por lo menos a uno de nosotros nos gustó (Javier), aunque el otro (Mariana) dijo que en Valledupar había probado mejores. Inmediatamente Rolando, quien estaba comiendo con nosotros, dijo que “no podía sej”, que el friche era de la alta guajira y que en Valledupar no podían prepararlo mejor. Para no entrar en discusión pedimos 3 “polarsitas”, esa cerveza venezolana que estuvo muy de moda en Colombia pero que por estos días solo se consigue en la frontera, brindamos por el friche guajiro y terminamos tomándonos 3 más. Si no les gusta probar platos nuevos hay más opciones en el menú, que como es de esperarse incluyen la pesca del día.

Al día siguiente, desayunamos y nos fuimos temprano hacia nuestro siguiente destino, el famoso Cabo de la Vela. No sin antes complacer a Mariana que quería ver el único parque eólico en Colombia: El Parque Jepírachi, el cual tristemente no está funcionando en el momento. Cuando llegamos al Jepírachi, Rolando, quien se convirtió en el mejor amigo de Mariana le dijo: “Aja Mari, mira laj turbinaj“.

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Parque Eólico Jepírachi

Claramente, de vuelta también tuvimos que pagar con muchas golosinas en cada uno de los peajes.

En el Cabo llegamos a la Ranchería Utta donde nos íbamos a quedar, y de almuerzo nos sorprendieron con una langosta que ¡estaba deliciosa! Y la ranchería no podía ser más perfecta con las chozas y sus chinchorros justo frente al mar. Es tan famoso el sitio, sobretodo por la comida, que nos contaron que cuando Bill Gates visitó la Guajira en sus “mega yates” durante la Semana Santa de 2017, reservó toda la Ranchería ¡por 3 días! Así que ya saben, si van a Utta podrán decir que se hospedaron en el mismo hotel que Bill Gates ¡jajaja!

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Espectacular Langosta

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Vista al mar desde la choza en Utta con tormenta a la vista

En el Cabo de la Vela deberán ir al Pilón de Azúcar y la playa Ojo del Agua, para recorrer los paisajes que han visto en todas las fotos de sus amigos que han ido a estas tierras. Esos son aquellos paisajes lunares llenos de acantilados en tonos grises y cafés combinados con ese mar entre verde y azul.

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Vista al Pilón de Azúcar desde el Ojo de Agua

Por último, no se pueden perder el faro para ver el atardecer… ojalá cuenten con mejor suerte que nosotros, pues ese día había amenaza de tormenta y no hubo un atardecer, atardecer. De todas maneras, podrán disfrutar toda la vista con unas buenas cervezas y tal vez conocer amigos como lo hicimos nosotros con nuestro amigo austriaco Lauris. Que estaba de paso por Colombia porque hace algunos años tuvo una novia caleña que lo dejó flechado y quiso venir a conocer las maravillas que ella le contaba ¡No se decepcionó! Y después de recorrer el país, La Guajira fue uno de sus lugares preferidos.

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Detalle del Faro

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Atardecer nublado

En el Cabo los que quieran fiesta podrán hacerlo en el pequeño pueblo y si no en Utta podrán disfrutar tranquilamente del cielo guajiro en la noche al lado del mar ¡espectacular!

De vuelta y con mucha tristeza de dejar los paisajes guajiros regresamos a Riohacha y terminamos dando una vuelta por el Malecón, comprando todas las artesanías Wayúu como las mantas y las mochilas, que tienen fama mundial a lo que a mi me parecieron precios muy buenos pero que según Mariana eran “precios pa’ cachacos” (personas que no son de la costa). De todos modos a mí me pareció buenísimo y compré de todo (Javier). Mientras que yo (Mariana) me cansé de regatear y no compré nada ¡Jajaja!

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Mujer Wayúu tejiendo mochilas

Finalmente, los dos nos despedimos prometiendo regresar a la hermosa Guajira para seguir recorriendo sus imponentes paisajes y sintiendo la brisa del Atlántico.

Tips

  • En Riohacha hay mucha variedad de buenos hoteles y hostales. Nuestro hostal recomendado es Happiness Hostel. De allí también podrán programar sus excursiones solos o en grupo.
  • Las rancherías recomendadas en la Alta Guajira y en el Cabo de la Vela son Hospedaje Alexandra y Utta.
  • El contacto para programar su carro y guía con anterioridad es 3157256093 Gilbert (hermano de Rolando 3135539689).

 

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