Una foto agüita en Popayán

Por Javier Andrés Escobar G.

Gilberto Hernández lleva más de 45 años tomando foto-agüitas en el Parque Caldas en Popayán, por su lente han pasado varias generaciones de payaneses o patojos, como se le dice a los nacidos en estas tierras caucanas, además en esos años al lado de la estatua del ‘sabio’ Caldas, ha sido testigo de muchos de los acontecimientos que han sido determinantes para esta ciudad.

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Gilberto y su foto agüita

El arborizado lugar está rodeado de edificaciones, todas pintadas de blanco, como la catedral con su torre del reloj, la gobernación y otros importantes edificios que componen uno de los centros históricos coloniales mejor conservados, no solo de Colombia, si no de ¡toda Latinoamérica! La llamada ‘ciudad blanca’ es ¡espectacular! Y logra capturarlo a uno cuadra a cuadra al ir mostrando todas esas casonas e iglesias que son prueba de un glorioso pasado.

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Estatua de Francisco José de Caldas

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Parque Caldas en Popayán

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Centro Histórico de Popayán

Sin duda en Popayán, la ciudad ubicada en el Valle de Pubenza en medio de dos cordilleras, aún hoy se evidencia el papel protagónico que ha tenido la iglesia católica desde el siglo XVI. Prueba de lo anterior, es que una de las tradiciones celebradas con más pompa es la semana santa, que es considerada como patrimonio inmaterial de la humanidad por la UNESCO y patrimonio cultural de la nación.

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Semana Santa en Popayán tomado de balcondelossantos.com

De igual manera, los conventos, como por ejemplo el convento de San Francisco hoy convertido en el Hotel Dann Monasterio, fueron un elemento clave en la construcción de la cultura payanesa, sobre todo en lo que tiene que ver con la gastronomía. Fue a ellos a donde llegaban todas las recetas españolas y del mundo y se empezaron a mezclar con los sabores autóctonos, pues allí no solo vivían monjas y curas, también vivían indígenas, negras y mestizas que fusionaban lo que les enseñaban sus jefes con sus propios saberes… y probablemente la comida no fue lo único que se fusionó… la presencia de estas mujeres causaba escándalos en la alta sociedad por todos los excesos que se vivían adentro, excesos supuestamente prohibidos, para quienes vivían tras los muros de dichos lugares.

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Monasterio de San Francisco hoy Hotel Dann Monasterio

Un hecho que Gilberto padeció desde su lugar de trabajo y, que dejó al ‘descubierto’ tales excesos en los conventos, fue el terremoto de 1983 cuando la ciudad quedó en convalecencia, con gran parte de sus antiguas edificaciones derrumbadas y, dentro de esas edificaciones que quedaron en el piso, se contaban varios conventos en donde se hallaron numerosas osamentas de fetos, algunas probablemente de varios siglos de antigüedad (El País, 2014).

Las mujeres que quedaban embarazadas dentro de los conventos eran obligadas a abortar y si no eran expulsadas y dejadas a su suerte… ¡Y qué suerte! Pues fue en parte gracias a estas expulsadas, que se iban a trabajar a casas de familias de la clase alta, que delicias como los tamales y empanadas de pipián, carantantas, hojaldres, los dulces desamargados y diferentes colaciones fueron posicionándose dentro de la tradición gastronómica de la ciudad.

Debido a que todas estas tradiciones son aún conservadas, fue que Popayán se coronó como una de las ciudades gastronómicas de la humanidad sobre todo por la interacción cultural europea e indígena que se dio en estas tierras.

Por otro lado, ya pasadas varias décadas del siglo XX una jovencita llamada Josefina Muñoz entró a trabajar en la casa de los conocidos Constaín, una familia payanesa de ascendencia francesa, en donde aprendería una receta que la haría famosa y la convertiría en un ícono de la ciudad: la de los aplanchados (El País, 2014). Estos deliciosos dulces de hojaldre son hoy característicos de la gastronomía patoja y Doña Chepa a sus ¡96 años! Es toda una celebridad.

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‘Doña Chepa’ a sus 96 años

Una vez tengan la barriga llena con todas estas delicias podrán continuar descubriendo la ciudad, pues como dice Aura Lucía Mera “dentro de cada iglesia o santuario, hay un mundo misterioso, lleno de tallas coloniales de la escuela de Caspicara o Legarda, de retablos revestidos de oro, altares laterales elaborados en piedra, que recogen la historia religiosa de esta urbe la más importante de Colombia durante la colonia” (El Espectador, 2014).

Entre algunas de estas esculturas se encuentran la Iglesia de San Francisco que data del siglo XVIII y que es una de las mejores muestras conservadas del estilo barroco neogranadino. También hay varios templos muy lindos como el de Santo Domingo que, al igual que el anterior, es de estilo barroco y su púlpito fue diseñado por ¡el propio Francisco José de Caldas!

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Iglesia de San Francisco

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Iglesia de Santo Domingo

Todas estas riquezas y edificaciones se dieron y desarrollaron en Popayán debido a que después de que la fundara Sebastián de Belalcázar en 1537, en ella se empezaron a establecer los españoles que eran dueños de las minas de oro en Barbacoas, Nariño y en el Chocó. Es con este auge minero que más tarde se constituyen las haciendas y por ende llega la sociedad esclavista. Popayán llegó a ser tan importante durante la época de la colonia que tuvo la única Casa de la Moneda de la corona española fuera de Santa fe de Bogotá, además, fue una de las únicas ciudades en poseer un gran número de nobles titulados compitiendo con Cartagena, Bogotá y Tunja.

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Calles de Popayán

Entre esas mismas calles del centro histórico también se encontrarán con las casas donde nacieron y vivieron importantes personajes de la historia colombiana como el ex presidente y general Tomás Cipriano de Mosquera; Francisco José de Caldas, prócer de la patria, quien murió ejecutado por Pablo Morillo durante los tiempos de la reconquista española y las casas donde pernoctó Bolívar en diferentes ocasiones, pues la ciudad era un paso obligado en el camino que conducía a Quito, siendo la última vez en 1829 cuando regresaba del Ecuador, triste, muy triste, viendo cómo sus antiguos amigos se convertían en sus actuales enemigos y con su proyecto del gran país resquebrajándose en varios por culpa de rencillas políticas…

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Casa Mosquera y lugar donde durmió Bolívar en 1829

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Casa del ‘sabio’ Caldas

Popayán también fue cuna de Camilo Torres Tenorio, otro importante personaje de la época de la independencia, entre muchos otros hombres y mujeres que fueron de gran importancia en el desarrollo de Colombia como nación independiente.

Otra de las joyas de la ciudad que deberán visitar es el puente del Humilladero, por donde se dice, entraron las fuerzas independentistas a la ciudad. Al final del puente, yendo hacia el centro de histórico, se encontrarán la Casa Valencia, que fue el hogar del poeta y ministro Guillermo Valencia y a su vez, padre del ex presidente conservador Guillermo León Valencia (1962- 1966). La casa hoy funciona como museo y es bastante interesante de visitar, sobre todo por su bella arquitectura del siglo XVIII.

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Puente del Humilladero

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Casa Valencia

Pasando de nuevo a la lista de monumentos religiosos está la hermosa Ermita que ostenta el título de la más antigua de la ciudad; la Iglesia de San José y la Catedral que ya habíamos nombrado con su torre del reloj, que fue lo único que sobrevivió de la catedral original debido a las destrucciones que han causado a través de los siglos los devastadores terremotos que han atacado a la ciudad.

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Ermita tomado de sitios turísticos de Popayán

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Iglesia de San José

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Catedral de Popayán

Esta torre del reloj, la que despidió mi recorrido por la bella ciudad de Popayán, es la misma que ha sido testigo de cómo el negocio de la foto-agüita de Gilberto ha sobrevivido en el Parque Caldas a pesar de los avances tecnológicos y es ese mismo reloj el que, seguramente, algún día lo verá despedirse cuando entregue la última foto mojada después de revelarla en su tradicional método.

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Torre del Rejoj a la izquierda

Esa misma torre del reloj es la que los recibirá a ustedes cuando visiten esta bellísima ciudad y, con el cuidado debido que esta ciudad merece, será la misma torre que recibirá a los miles de turistas que visitarán por mucho tiempo esta hermosa joya de la época colonial y eso sí ¡no se les olvide tomarse su foto-agüita que hoy en día es toda una experiencia que hay que vivir antes que desaparezca!

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Foto agüita

2 pensamientos en “Una foto agüita en Popayán

  1. Javi, como siempre, un artículo bellamente narrado que me transporta a cada sitio. Estuve hace muchos años en Popayán y es una ciudad realmente especial.
    hermosas también las fotos y…. ya quisiera llegar a los 96 años como doña Chepa. Qué linda!

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