Descubriendo la Tierra donde nace el Sol

Por Mariana Orozco Blanco

Los Colombianos tenemos el privilegio de tener en nuestro país cientos de sitios atractivos con encanto para visitar, pero irónicamente muchas veces, teniéndolos justo al lado, pasamos años sin conocerlos, en parte porque creemos que siempre estarán ahí y en parte porque si tenemos unos días libres buscamos fuera y no dentro del paraíso que tenemos. Esa es mi historia con Nabusímake una de esas maravillas a descubrir en ¡nuestro maravilloso país!

Durante los primeros 18 años de mi vida la tuve a unas cuantas horas de camino, pero por una u otra razón nunca fui. Luego me fui a vivir a Bogotá y a mis 25 años, en una semana santa, todo el universo conspiró para hacer de esa visita una realidad.

Nabusímake es la cuna y capital de los indígenas Arhuacos, su nombre significa “tierra donde nace el sol” y se ubica en las estribaciones de la Sierra Nevada de Santa Marta, a 3 horas y media de Valledupar: Una y media hasta Pueblo Bello y luego 2 más.

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Entrada de Nabusímake

Desde Valledupar pueden ir en carro particular o tomar uno de los carros que salen desde la galería popular o la Terminal de Transportes hasta Pueblo Bello. El valor del pasaje es de $10.000. Ya en Pueblo Bello, necesariamente tendrán que contratar un carro 4×4 que son los únicos que suben la vía destapada o “trocha” hasta Nabusímake. También pueden alquilar caballos, pero esto les saldrá un poco más costoso y perderán mucho tiempo. La dificultad para subir se debe a que los indígenas no han dejado que se hagan obras civiles en esta ruta, porque consideran que esto hará que su resguardo se llene de turistas y oportunistas.

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Estado de la vía Pueblo Bello-Nabusímake

Pueblo Bello es un municipio a 1.200 m.s.n.m, de unos 20.000 habitantes aproximadamente, de que aproximadamente el 70% son indígenas. Es el principal centro de servicios, salud y abastos para los Arhuacos. Por su agradable temperatura, en años más recientes, muchos valduparenses – vallenatos para que me entiendan- han comprado casas en este municipio para pasar los fines de semana y escapar del calor de la capital cesarense, lo que ha influido enormemente en el desarrollo de la economía y del turismo en la zona y en consecuencia en el de Nabusímake. Actualmente hay un mercado bastante activo para hostales y hoteles económicos.

En Pueblo Bello hay varios conductores que ofrecen el transporte hasta Nabusímake. La subida y la bajada cuestan entre $200.000 y $400.000, dependiendo de sus habilidades en el arte del regateo (negociar). Por eso es aconsejable conseguir un grupo de al menos 4 o 5 personas para poder dividir los gastos.

Mis compañeros y yo contratamos a Gunar Naeder, hombre de rasgos muy indígenas, fanático de Diomedes Díaz, que desde hace años transporta a turistas en su Toyota-Burbuja a la Tierra donde Nace el Sol. Gunar nos recogió a las 8:30 am para empezar el ascenso.  Luis David, Erika, Nataly, Laura y yo empacamos unos sánduches para almorzar, botellas con agua y ¡“nos juimos”!

Recomendación: si sufre de mareos, tómese un Mareol, porque con seguridad la subida será una física tortura.

Aunque un viaje de 2 horas y media en una trocha de los mil demonios puede sonar desalentador, los paisajes de la Sierra Nevada de Santa Marta que se pueden contemplar en el camino lo compensan. Además, si contrata a un hombre como Gunar, terminará enterándose de toda su vida, sus amores, sus desamores y las peripecias que debe hacer para sostener a varias mujeres al tiempo y, con suerte, le dará también uno que otro consejo romántico. De usted depende si los aplica o no ¡jajaja!

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Paisajes de la Sierra

Es importante llevar todo lo que se consumirá en el tiempo que vaya a estar allá, puesto que no hay restaurantes, ni tiendas. Mi consejo es salir muy temprano, para volver alrededor de las 3:00 pm a Pueblo Bello. En Nabusímake, hay pocos lugares en donde ofrecen hospedaje a los visitantes y la verdad, para mí, con estar medio día es suficiente. Eso sí, si quieren experimentar más profundamente la cultura, entonces con seguridad deben quedarse a dormir, a comer y hasta a hacer algún ritual Arhuaco. Ese no era mi interés en particular, por lo que el plan era solo estar unas horas.

Al llegar, su conductor los llevará inmediatamente a una casa en donde le cobrarán una especie de entrada, o como yo le llamo “la visa arhuaca”. Ese día nos costó $10.000 por persona pero según entendí la “tarifa” puede variar.

De ahí salimos acompañados de un guía local, quien nos informó que en el pueblito estaban en Asamblea General, motivo por el cual no podríamos ingresar. En la Asamblea General del Pueblo Arhuaco, se toman decisiones de gobierno y de ejecución de los recursos económicos. Allí es donde se escoge al Cabildo Gobernador, que es la autoridad en administración de recursos e intermediario entre los Arhuacos y el Gobierno Nacional. La autoridad en asuntos internos, en cambio, son los Mamos y el consejo de Ancianos.

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Entrada al pueblito

Debo admitir que cuando me informaron esto me sentí un poco estafada, pero bueno, ya estando allí nada hacía con ponerme rabiosa así que lo mejor sería tratar de aprovechar el paseo.

El guía local nos dio un pequeño recorrido por las afueras del pueblo y nos fue contando la historia de la Tierra donde nace el Sol. Nos contó que los Arhuacos se autodenominan “Itú” que significa “gente” y que su estilo de vida se basa en la espiritualidad, el respeto por la naturaleza y la cooperación entre miembros de la comunidad y pueblos vecinos.  Se consideran hijos de los primeros padres que provienen de los Hermanos Mayores, surgidos del ombligo del mundo, o sea los picos de la Sierra Nevada de Santa Marta.

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Niña arhuaca o Itú en Nabusímake

La Sierra Nevada es considerada la Madre, y los Hermanos Mayores poseen el conocimiento del sistema que une al hombre con su Madre, en vez de poseer la tierra, la protegen. Los Mamos por su parte, son los encargados de hacer cumplir las leyes naturales, son los guías espirituales, practican la medicina tradicional y tienen voz y parte en todas las decisiones de los miembros de la comunidad.

Gunar nos había contado antes que el Mamo decidía incluso en qué lugar y a qué hora debían tener relaciones sexuales las parejas para que su unión diera fruto. En el lugar que el Mamo determinara era donde debían fundar su hogar ¡Ah! Obviamente también es quien autoriza la formación de las parejas.

Buscando salvaguardarse de la colonización española, los Itú se refugiaron en partes altas de la Sierra y se dedicaron a fortalecer su espiritualidad como medida para contrarrestar la influencia cultural y religiosa de la colonia. A principios del siglo XX, la orden religiosa de los Capuchinos llega a sus sitios de resguardo y los Itú solo logran expulsarlos 70 años después, pero para esa época ya estaban lidiando con otra invasión: La Guerra en Colombia.

Los efectos de estas dos agresiones a la cultura Itú, se observa claramente desde que se empieza el ascenso, al ver por el camino o incluso a las afueras del pueblo cercado por piedras, rostros muy indígenas, vestido con ropas de “blancos” o más bien de criollos.

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Niños indígenas disfrazados de “criollos”

Esa influencia también se puede percibir en el excesivo interés que tienen algunos indígenas por el dinero ¿Por qué digo esto? Cuando se intenta fotografiar a los Arhuacos, notarán cierta hostilidad y muchos se esconderán del lente de la cámara. Al preguntar la razón por la que no les gusta ser fotografiados, le dirán que las fotos “le roban el alma a los Arhuacos” algo que teniendo en cuenta, la gran base espiritual de esta cultura, puede tener sentido. Lo interesante es que, si usted les da suficiente plata para –asumo yo- comprarse un alma nueva, ellos estarán muy contentos de posar y sonreír para las fotos.

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A las afueras del pueblito

Por ubicarse en zona montañosa, esta población siempre fue un punto focal de violencia, primero por parte de la guerrilla y luego por parte de paramilitares. El conflicto ocasionó cierto grado de descomposición cultural y espiritual dado lo difícil que era movilizarse a sitios de pagamento y la imposibilidad de reunirse para hacer rituales.  Afortunadamente, la fuerte violencia no fue suficiente para acabar con la cultura arhuaca y como suele suceder, después de las dificultades, el pueblo salió fortalecido. Actualmente son uno de los pueblos indígenas mejor organizados, tanto al interior de sus tribus como a nivel político nacional. Con la Constitución del 91 se reconocieron los derechos de los pueblos indígenas y gracias a ella, hoy tienen representación en el Gobierno Nacional.

Ya finalizando el recorrido, Nataly le preguntó al guía que si lo que había estado masticando durante ese tiempo era coca. Nos explicó que sí, pero que la hoja de coca sin procesar no tenía ningún efecto alucinógeno y que ellos lo masticaban para que les diera energía para poder moverse en las montañas. Nos invitó a probar un poco y les cuento que a mí me supo ¡horrible! Antes de escupirla, sólo logré mantenerla en la boca poco tiempo, pero el suficiente para que se me durmiera la lengua y la garganta. Luego nos llevó a la orilla del río San Sebastián para que tomáramos nuestro almuerzo.

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Río San Sebastián

El río San Sebastián fue bautizado así por los capuchinos. De hecho durante algún tiempo Nabusímake se llamó también así. Este es el nacimiento del río Fundación que divide los departamentos del Cesar y Magdalena. El agua es ¡helada! Yo escasamente pude meter los pies, pero para los indígenas en cambio, estas son las aguas en las que se bañan y con las que lavan su ropa.

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Arhuacos en el río

De regreso al “centro de visas arhuacas”, pasamos casualmente por un hospedaje y nos quedamos conversando con un muchacho Arhuaco de quien traté aprenderme el nombre, pero fracasé. Nos contó que era estudiante de la Universidad del Rosario en Bogotá porque él y dos compañeros habían sido seleccionados para beneficiarse de un programa de educación para minorías. Nos dijo que para ellos era muy importante que algunos miembros de la comunidad tuviesen “educación no tradicional” para ampliar sus conocimientos y poder participar activamente en las relaciones con el Gobierno y con el resto del país.

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Hospedaje en Nabusímake

También nos dijo que durante las vacaciones, se encargaba de ser guía en expediciones de ascenso a los picos de la Sierra Nevada. Nataly y yo abrimos los ojos emocionadas y le preguntamos que cómo era eso. El muchacho nos dijo que tomaba al menos 8 días y que debíamos llevar provisiones para todo ese tiempo y que el ascenso iniciaba allí mismo en Nabusímake. Aunque al principio yo estaba feliz con la idea, luego recordé lo difícil que había sido para mí subir El Cocuy y descarté la idea. Hay que estar muy bien entrenado y asesorarse de expertos antes de tomar la decisión de subir esta imponente montaña.

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Arhuaco estudiante de la U. del Rosario

Después del interesante encuentro, regresamos a la 4×4 de Gunar para regresar a Pueblo Bello. El temor de todo aquel que va a tomar el camino Nabusímake-Pueblo Bello, se hizo realidad: comenzó a llover y nos atascamos en el barro.

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4×4 atascada

Después de unos 10 minutos logramos desatascarnos y continuamos el camino a Pueblo Bello escuchando más de las inverosímiles historias de Gunar y sus mujeres.

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