¡PORQUE ESTO ES ÁFRICA! Vol. 2: UGANDA

Por: Mariana Orozco Blanco

Ya llevábamos más de dos horas esperado el bus en las oficinas de Kampala Coach en Nakuru, cuando Marina y yo nos dimos cuenta que el reloj marcaba las 10:00 p.m. El vendedor del tiquete obviamente nos había dicho que el bus salía puntual a las 8:00 pm, y nosotras en nuestro afán por no perderlo llegamos muy puntuales a las 7:30 pm. Después de dos meses viviendo en Nakuru, ambas ya deberíamos estar acostumbradas a estas nociones africanas del tiempo, pero aún no lo lográbamos.

Por: Mariana Orozco Blanco

Kampala, capital de Uganda

Finalmente, casi a las 11:00 p.m. llegó el bus, nos subimos y con sorpresa vimos que los dos puestos que estaban desocupados, no estaban juntos. Enseguida intentamos explicarle al conductor que habíamos comprado dos puestos juntos, pero él no pareció entender y nos señaló los dos puestos libres. Le hice mi cara de “esto es África” a Marina y las dos nos sentamos.

Fue un viaje interminable. Al lado iba una adolescente con un bebé, que no paró de llorar durante todo el camino y que constantemente hacía pataletas, reprochándole quién sabe qué a su madre.

El valor del tiquete es de 60.000 chelines ugandeses (Ush) que vienen siendo unos 23 dólares. La distancia entre Nakuru y Kampala es de 500 km, un viaje de 6 horas y media, o sea que debíamos llegar a Kampala alrededor de las 6 de la mañana. Sin embargo, el cruce de frontera entre Kenia y Uganda es un proceso largo y tedioso. Hay dos puntos para cruzarla entre éstos dos países, el pueblo de Busía y el pueblo de Malaba, en el que nos tocó a nosotras hacer el trámite. Hay dos o tres ventanillas habilitadas, una o dos para ugandeses y kenianos y otra para extranjeros. La visa para entrar a Uganda, como la de Kenia cuesta 50 dólares, pero a diferencia de la segunda, que puede ser pagada en dólares, euros o chelines, ésta se paga únicamente en dólares cuya fecha de emisión no sea anterior al año 2004. Hacen las preguntas de rutina; ¿Qué lo trae a Uganda? ¿Cuánto tiempo va a estar?… y cuando ven que el pasaporte es colombiano, preguntan que si uno conoce a Pablo Escobar. Lo normal. Una vez expliqué que no conocía a Pablito y, que de hecho, hace tiempo que estaba muerto, me dieron mi “visa” que no era más que el sello de entrada al país.

Por: Mariana Orozco

Visa de entrada a Uganda

Una vez salimos de ese trámite, mamá adolescente, bebé llorón, Marina y yo, regresamos al bus y continuamos el tortuoso viaje hasta Kampala. Sin haber podido pegar el ojo y después de casi 12 horas en ese endemoniado bus , a las 10 a.m., finalmente, llegamos.

De descansar ni hablar, habíamos reservado un “boda boda tour” (tour en moto) para ese mismo día y no había tiempo que perder. La boda boda en Uganda, es una moto, mientras que en Kenia es una bicicleta, asunto que como comprenderán puede resultar un poco confuso. Estos tours en boda boda se han convertido en una de las formas más populares de conocer la capital de Uganda y en internet pueden encontrar varias opciones. Nosotras escogimos la opción más económica, no sin antes leer las reseñas que había de la “compañía”. En Facebook los encuentran como Kampala Boda Boda City Tours, cobran 75.000 Ush por persona el día de recorrido que son aproximadamente unos 30 dólares.

Llegamos al hostal, nos cambiamos de ropa y desayunamos. Mientras terminábamos nuestra comida mañanera, llegó Ricky a recogernos. A la entrada del hostal estaban dos motos esperando por nosotras. Una la conduciría Ricky y la otra un tipo de muy pocas palabras llamado Robert. Les dijimos que queríamos ver lo más representativo de Kampala, pero sin extendernos demasiado porque estábamos exhaustas. Nos pusimos los cascos y nos subimos a las motos.

Foto: Marina

Robert y yo en nuestra Boda Boda

Kampala se ubica sobre 7 colinas, tiene 1,7 millones de habitantes y se divide en 5 localidades. Anteriormente, ésta era una zona en donde habitaban muchos antílopes y precisamente su nombre significa Monte de los Antílopes (Hill of the Impala), que en Luganda, lengua original de los antiguos reyes de Uganda, se pronunciaba Akasozi ke’Empala. De ahí se deriva el nombre de Kampala.

La primera parada de nuestro “boda boda tour” fue el Templo Baha’i. Yo nunca había escuchado sobre la fe Baha’i pero debo admitir que después de conocerla, considero que entre todas las religiones, ésta fe es la que más sentido tiene. Si yo fuera creyente, creería en la fe Baha’i, que está basada en la unidad espiritual de todas las personas, en la creencia de que hay un solo Dios del cual provienen todas las religiones del mundo y, por lo tanto, son tolerantes unas de otras.

Por: Mariana Orozco

Una de las máximas de la fe Baha’i

Ese único Dios envió diferentes mensajeros a través de la historia a establecer religiones adecuadas para la situación que estuviese viviendo el mundo en ese momento. En total envió siete mensajeros: Moisés, Jesús, Mahoma, Krisnha, Budha, Zoroastro y el Bab. Estos mensajeros estaban destinados a revelar a Dios progresivamente, a medida que la humanidad iba madurando y empezaba a comprender el propósito de la creación. En la fe Baha’i son bienvenidas las personas provenientes de todas las religiones, y en sus templos se congregan judíos, musulmanes, cristianos, budistas, mazdeístas y creyentes de cualquier fe en el mundo.

Por: Mariana Orozco

Templo Baha’i en Kampala

Los templos tienen nueve lados representando a los siete mensajeros, a Abdul Baha’i que es considerado el mensajero más reciente y a un último mensajero que llegará con la revelación final de Dios. Hay por lo menos un templo en cada continente. El del continente negro se encuentra en Kampala; el de Asia se encuentra en Nueva Delhi; el de Europa está a las afueras de Frankfurt; en Oceanía hay un el templo en Sydney, Australia y otro en Apia, Samoa. En América hay uno en cada subcontinente, uno en Wilmette, Illionois, otro en Ciudad de Panamá y actualmente se construye otro en Santiago de Chile.

Foto tomada de http://templo.bahai.cl/concepto.htm

Maqueta templo Baha’i en Santiago de Chile

Después de la visita al templo, seguimos hacia el centro de Kampala pasando por algunos barrios económicamente deprimidos. Me llamó mucho la atención que todo se veía rojo. La tierra era roja y, por esto, las casas que se construían de tierra también lo eran, el polvo rojo que desprende el suelo lo tiñe absolutamente todo. El contraste lo dan el verde de los pedazos de bosque tropical que todavía sobreviven, en donde los que habitan cerca cultivan especialmente plátanos-“matoke”.

Por: Mariana Orozco

Calles de Kampala

Nuestro destino era el Monumento a la Independencia de Uganda. El monumento fue donado por el gobierno británico durante la época de la colonia y consiste en una mujer que sostiene a su hijo recién nacido en alto, representando el fin de la colonización británica y el nacimiento de un nuevo país independiente.

Uganda consiguió su independencia de Gran Bretaña en 1961. Las primeras elecciones se celebraron el 1 de Marzo de ese año en las que resultó electo Benedicto Kiwanuka del Partido Demócrata. En 1966 eligen a Milton Obote como Primer Ministro y éste suspende la constitución vigente para asumir él mismo todas las funciones del Estado. Instauró una dictadura que en 1971 fue derrocada por Idi Amín Dada, quien en ese momento era comandante de las fuerzas militares. Amín era un “bayaye” como se conocen en África a muchachos sin educación que andan por las calles sin nada que hacer. Se proclamó presidente y representó para Uganada, 8 años de declive económico y de masacres. Amín además arraigaba un odio por el Presidente de Tanzania y en 1978 intenta una incursión en el vecino territorio. El ejército tanzaniano detiene la ofensiva y en alianza con la guerrilla ugandesa del Frente de Liberación Nacional (UNLF), inician la toma de Uganda y en abril de 1979 llegan a Kampala y obligan a Amín a huir del país.

Después de la expulsión de Amín, el UNLF instaura de nuevo el gobierno democrático que después de varias elecciones y revocatorias de mandato conllevan a la reelección de Milton Obote como presidente en diciembre de 1980. Este gobierno de Obote ha sido uno de los más violentos de África, fueron 5 años de guerra civil entre el gobierno y el Ejército de Resistencia Nacional (NRA) y otras guerrillas ubicadas en la periferia del país. En 1985 tropas de la tribu Acholi, comandadas por Bazilio Olara-Okello se tomaron Kampala e instauraron el gobierno militar. Obote huyó y el nuevo gobierno inició negociaciones con el NRA y firmaron varios ceses al fuego que desafortunadamente ninguna de las partes cumplió. El NRA continuó con sus ofensivas hasta que en 1986 se tomaron el poder y se convirtieron en el Movimiento de la Resistencia Nacional (NRM). El líder del movimiento, Yoweri Museveni ha ejercido la presidencia de Uganda desde ese año.

Por: Mariana Orozco

Monumento a la Independencia

La siguiente parada de nuestro “boda boda tour” fue el mercado de artesanías. Los mercados de artesanías tanto en Kenia como en Uganda y Tanzania, ofrecen prácticamente los mismos artículos, pero uno que otro producto los hace diferenciarse entre sí. En Uganda, por ejemplo, hay muchos artículos en una tela que se extrae de la corteza de una especia de árbol llamada Mutuba. La actividad de extraer ésta corteza para hacer ropa se realiza desde tiempos ancestrales por la tribu Baganda y fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO en 2005.

Foto tomada de http://www.unesco.org/culture/ich/RL/00139

Ugandesas extrayendo la corteza del árbol Mutuba

Por: Mariana Orozco

Mercado de artesanías de Kampala. A la derecha, tambores y sombreros en la tela de la corteza del Mutuba

En el mercado no estuvimos mucho tiempo, ya a Marina y a mí nos escaseaba el dinero después de 2 meses en África, entonces tratábamos de exponernos lo menos posible al impulso de comprar.

Saliendo de allí fuimos a la Mezquita Nacional Gaddafi o Mezquita Nacional de Uganda. Esta es la más grande y alta de Uganda. Su construcción se terminó en el 2006 y fue un encargo del tristemente célebre Muammar Gaddafi como regalo a la población musulmana de Uganda. Para entrar a la mezquita, tuvimos que vestirnos o más bien disfrazarnos de musulmanas.

Por: Amigo desconocido

Marina y yo vestidas de musulmanas a la entrada de la mezquita.

Fue una experiencia bastante particular, la verdad es que no me luce mucho el Khimar (tipo de velo islámico que se usa en ésta parte de África), así que me sentí afortunada de haber nacido en un país no-islámico, pero fue muy cómico verme así vestida y luego subir el minarete de 50 metros de altura ¡con todos esos trapos encima! El minarete ofrece vistas de toda Kampala y da una muy buena idea de la dimensión de ésta capital.

Por: Mariana Orozco

Vista de Kampala desde el Minarete

Después de subir el minarete, estábamos exhaustas y hambrientas. Rick nos llevó a un típico restaurante ugandés para que comiéramos Luwombo, un plato de la tribu Buganda. Es algo parecido a nuestros tamales en cuanto a que se envuelven en hojas de plátano y se puede hacer con cualquier tipo de carne pero se diferencian en que tienen una consistencia mucho más líquida. El Luwombo completo se acompaña con un “seco” que contiene fríjoles y muchos tipos de harina; arroz, ugali (especie de masa de arepa cruda), ahuyama, yuca y puré de plátano. Como se imaginarán es una comida bastante pesada y escasamente pude comerme la mitad ¡No me pareció muy exquisito pero había que probarlo!

Por: Mariana Orozco

Luwombo

Por: Mariana Orozco

Seco

La última visita fue al Palacio Lubiri o Palacio Mengo. Esta es la residencia del Rey de Buganda. Los Buganda constituyen el 17% de la población ugandesa y su reino abarca toda la región central del país. La historia del Reino de Buganda inicia en el siglo XIV con el Rey Kato Kintu y durante los cinco siglos siguientes creció y se convirtió en uno de los más fuertes del este de África. Cuando Uganda se independiza de Gran Bretaña, todos los antiguos reinos ugandeses que en total eran 4, fueron abolidos por Milton Obote y el palacio es entonces utilizado primero por él y luego por Idi Amín como casa de gobierno. Se construyeron cámaras de tortura cerca a palacio que fueron testigo de millones de violaciones a los derechos humanos durante el gobierno tirano de estos dos personajes.

En estas cámaras tanto Obote como Amín, hacían prisioneros a sus opositores. Las cámaras eran muy reducidas pero ellos hacían caber hasta 300 prisioneros, que debían permanecer de pie todo el tiempo. Allí se morían por asfixia o inanición y los que sobrevivían más tiempo terminaban suicidándose, lanzándose a unas piscinas que rodeaban las celdas y que estaban electrificadas. Cuando las piscinas se llenaban de cuerpos, estos eran echados al lago del Rey, un lago artificial infestado de cocodrilos.

Por: Mariana Orozco

Ingreso a cámaras de tortura

Por: Mariana Orozco

Lago del Rey

El reino fue restituido en 1993 cuando se reconoce como un reino sub-nacional y en la constitución de 1995 se incluyó en la lista de reinos restaurados con carácter cultural. Desde entonces el reino se desenvuelve con alto grado de independencia y ha tenido algunos roces con el gobierno oficial de Uganda. El rey actual es Muwenda Mutebi.

Por: Mariana Orozco

Palacio Lubiri

En las proximidades del palacio, se puede ver un auto Rolls-Royce antiguo y abandonado. Éste auto perteneció a Milton Obote y durante la toma liderada por Amín fue bombardeado pero aún se pueden ver sus restos. A los guías les gusta bromear al respecto, diciendo que es el único Rolls-Royce en Uganda.

Por: Mariana Orozco

El rin del Rolls-Royce

Esta visita la terminamos casi al finalizar la tarde. Ricky y Robert nos llevaron de regreso al hostal, en donde lo primero que hicimos fue ducharnos y después de cenar caímos rendidas en nuestras camas. Al día siguiente el conductor de la compañía Nalubale Rafting nos recogería muy temprano para llevarnos a Jinja.

Jinja en las lenguas de las tribus Buganda y Basoga significa “roca”. Con 90.000 habitantes es la segunda ciudad más grande de Uganda y está a una hora de Kampala. Se ubica a orillas del Lago Victoria y es conocida como la “Fuente del Nilo”, por lo que es una ciudad muy atractiva para turistas y para los amantes de deportes extremos acuáticos. Nosotras íbamos precisamente a hacer un día de rafting en los rápidos del Nilo.

El río Nilo tiene 6853 kilómetros de recorrido, y hasta hace poco era considerado el río más largo del mundo. Tiene afluentes en 11 países diferentes por lo que varios de ellos se atribuyen ser el anfitrión del nacimiento de éste importante río, pero lo cierto es que se alimenta principalmente de 2 grandes fuentes: el Nilo Blanco y el Nilo Azul.

El Nilo Blanco es la fuente primaria y nace en el Lago Victoria, más exactamente en Jinja mientras que el Nilo Azul es la fuente secundaria y nace en el Lago Tana, Etiopía. Los dos se encuentran en la ciudad de Khartoum en Sudán y se convierten en el Nilo. Desde allí sigue su curso, pasando por varias ciudades egipcias importantes como Luxor y Cairo hasta desembocar en el mar Mediterráneo, en un sector que se conoce como la delta del Nilo.

El Nilo ha tenido mucha importancia durante toda su historia, para los 11 países por los que pasa y, sobretodo, para Egipto cuya economía y desarrollo siempre estuvieron y continúan estando ligados a las bondades del río.

Por: Mariana Orozco

Recorrido del Nilo

Varias compañías ofrecen diferentes tipos de planes para hacer rafting en el Nilo Blanco; de un día para los amateurs como nosotras, de dos días para los más experimentados y para los profesionales del rafting está la expedición, que dura varios días y noches remando y acampando a la orilla del río.

La compañía que escogimos fue Nalubale Rafting, que en precio no se diferencia mucho de la competencia pero tienen valores agregados, como el transporte desde y hasta Kampala, el desayuno, el almuerzo y una noche de hospedaje en hostal incluida. Además, fueron los más competentes a la hora de responder mis correos y consultas previas a tomar el paquete. El “full day rafting” cuesta 125 dólares y vale toda la pena del mundo. Es una experiencia que se disfruta muchísimo y una oportunidad que seguro no se presenta muy seguido.

A nosotras nos recogieron en el hostal de Kampala a las 7:00 a.m. y nos llevaron hasta la oficina en Jinja, en donde tomamos café y desayunamos frutas y chapati (una especie de tortilla muy grasosa). Luego nos ofrecieron un servicio de fotografía que realmente deben tomar. Hacer rafting en uno de los ríos más famosos del mundo es algo de lo que se deben tener ¡pruebas fehacientes! Cuesta 70.000 Ush y dan un cd con cientos de fotos tomadas durante todo el recorrido.

Hay que llevar mucho protector solar. El personal de Nalubale llevará esos artículos que necesiten llevar con ustedes en otro bote que hace el acompañamiento durante el recorrido. De hecho además de ese bote, van 5 personas de apoyo en kayaks en caso de presentarse algún imprevisto o alguna emergencia. Hay unos que se van adelante para mirar las condiciones de los rápidos y otros que se quedan alrededor del bote.

Por: Compañía de rafting

Rafting en el Nilo

El agua me sacó 3 veces del bote. A pesar de que ya había hecho rafting antes, la primera vez que caí al agua entré en pánico y empecé a respirar agitadamente. No era lo mismo hacer rafting en el río Fonce de San Gil que hacerlo en el río Nilo ¡Esto es África!. El agua me tomó por sorpresa y me golpeó con mucha violencia. Las siguientes dos caídas sin embargo las disfruté muchísimo, es una experiencia que no se deben perder si visitan Uganda. Para mí inicialmente fue el premio de consolación por no haber podido hacer lo que realmente quería en Uganda que era el trekking con los gorilas, pero terminó siendo una de mis aventuras favoritas durante los 4 meses que estuve allá.

Si se preguntan por qué no pude hacer el trekking, la respuesta es: el presupuesto. El trekking con los gorilas es uno de los atractivos turísticos más caros de toda África del este. En temporada baja se pueden conseguir planes “all-included” en 1100 dólares por persona. El “all-included” viene siendo transporte terrestre ida y vuelta hasta el “Parque Nacional de la Selva Impenetrable Bwindi” (yo sé, ¡qué nombre tan particular!) desde Entebbe, una noche de hotel en habitación compartida, entrada al parque y recorrido de medio día con el guía. Adicionalmente, el recorrido hasta Entebbe hubiera tomado por lo menos unas 10 horas más en bus y ni hablar de pasajes en avión, porque recuerden que esto es África, y el concepto de aerolíneas de bajo costo no existe.

¿Qué por qué es tan caro? El solo derecho a entrar al parque cuesta 500 dólares por persona, 300 en temporada baja, probablemente debido a lo popular que se ha vuelto la actividad y a la reducción que vienen sufriendo los bosques del centro del continente en los últimos años. Se habla de que en Uganda sólo quedan unos 300 ejemplares de gorilas de montaña.

Por: Juan David Orozco

Gorila en el Parque Nacional de la Selva Impenetrable Bwindi

El Parque Nacional de la Selva Impenetrable Bwindi (que para efectos de resumir lo llamaremos simplemente Bwindi), se ubica a lo largo de la frontera de Uganda con la República Democrática del Congo. Tiene más de 32.000 hectáreas de selva, fue creado en el año 1991, en 1993 se abrió al público y en 1994 fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Bwindi es hogar de cientos de especies animales y vegetales, muchas de las cuales están en riesgo de desaparecer. De hecho su “impenetrabilidad” proviene de su riqueza en flora, que la hace difícil de “penetrar”. También se pueden encontrar comunidades de las tribus Bachiga y Barwanda que cultivan tierras en las inmediaciones del parque y unas cuantas que se dedican a la extracción de recursos naturales como madera, oro y especies animales a pesar de la ilegalidad de esas actividades.

Mi afortunado hermano, Juan David, sí tuvo con qué pagar los 1100 usd y en una visita de 15 días que planeó a África se dio este lujo. Yo tuve que conformarme con ver sus fotos.

Por: Juan David Orozco

Gorila en el Parque Nacional de la Selva Impenetrable Bwindi

Esta actividad también se puede hacer en Rwanda, en donde la movilidad es más fácil por lo pequeño del país, pero los permisos son 250 dólares más caros.

Estuvimos dos días más en Jinja, durante los que fuimos a recorrer el centro del pueblo, a comer una deliciosa tilapia frita y a ver un atardecer en el Nilo, uno de los más bellos que he visto en mi vida. Nos sorprendió el nivel de desarrollo comercial y turístico de ésta pequeña ciudad que no tenía pinta de ser la gran cosa, hay muchos sitios de reunión social y por un breve momento deseamos estar viviendo allí y no en Nakuru.

Por: Mariana Orozco

Tilapia del Nilo

Por: Mariana Orozco

Atardecer en el Nilo

Al momento de comprar nuestros tiquetes de regreso, fuimos bastante reiterativas e inquisidoras con el vendedor de Easy Coach (después de la experiencia con Kampala Coach decidimos no tomarlo de regreso) para evitar que nos tocara esperar miles de horas y viajar separadas nuevamente. El resultado: 3 horas de espera en la oficina pero con sillas juntas dentro del bus y sin bebés llorones.

El trámite fronterizo esta vez nos tocó en Busía en donde sucedió algo curioso: Por primera vez desde mi llegada a África me pidieron el certificado de vacuna contra la fiebre amarilla. A pesar de que en todas partes dicen que es requisito tener esta vacuna, nunca antes me la habían pedido. Pero más curioso aún fue ver que a la gente que no la tenía ¡La dejaban continuar el viaje! Les hacían una pequeña charla, explicándoles la importancia de tener la vacuna para después ofrecerles que las compraran ahí en la frontera. Ya se imaginarán el retraso que esto provocó en todo el trámite, pero lo más grave era ver el poco control que se ejerce en éstos puestos fronterizos, que sirven más para comercializar la vacuna, que para prevenir epidemias. Este tipo de situaciones eran las que me hacían desesperarme un poco y pensar que tal vez el famoso “Hakuna Matata” no debería aplicar en todos los aspectos de la vida africana.

Por cierto, en Colombia la vacuna se puede conseguir gratis durante las jornadas que hacen las Secretarías de Salud en las diferentes ciudades del país, sobretodo, durante temporadas altas, en aeropuertos y terminales de transporte.

Llegamos a Nakuru, exhaustas pero felices. Al fin de semana siguiente, Marina y yo ya estábamos emprendiendo nuestra siguiente aventura: Zanzibar.

Continuará…

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