¡PORQUE ESTO ES ÁFRICA! Vol. 1

Por: Mariana Orozco Blanco

Viernes 3:00 pm en el aeropuerto improvisado de Nairobi, Kenia. Estoy en el único cuarto habilitado para entrega de equipaje, acompañada de los pasajeros de 5 vuelos internacionales procedentes de Addis Ababa, Dubai, Amsterdam, Bruselas y Londres. Empiezo a desesperarme luego de 20 horas de vuelo Bogotá – Sao Paulo – Lomé – Addis Ababa – Nairobi y, de estar esperando 3 horas más por mi maleta. La claustrofobia se apodera de mí al verme rodeada de cientos de personas de muchas de nacionalidades en tan poco espacio.

Terminal Internacional del aeropuerto de Nairobi en carpas

Pasan y pasan maletas por la banda transportadora ¿Y la mía? Depronto veo a una señora boliviana, que viajó conmigo desde Sao Paulo, con sus dos hijos. Ella ya iba saliendo muy feliz con sus 8 maletas ¡8! ¿Cómo era posible que le aparecieran 8 maletas, y yo que solo llevaba 1 no la pudiera encontrar?

Miles de preguntas pasan por mi cabeza ¿Rosemary? ¿Habrá recibido mis mensajes diciéndole que llegaría un día después? ¿Habrá alguien esperándome a la salida? ¡Ya no puedo seguir más en este cuarto! Es claro que mi maleta nunca aparecerá por esa banda ¡Qué pérdida de tiempo!

Así fue mi traumática llegada al continente Africano. El día anterior, la terminal internacional del aeropuerto Jomo Kenyatta ardió en llamas, imposibilitando el aterrizaje de decenas de vuelos de todas partes del mundo y, obligando a improvisar carpas para adecuar caóticas salas de espera, oficinas de migración y oficinas de equipajes.

Desesperada, fui a explicarle mi situación a los encargados del equipaje extraviado y me recomendaron volver al día siguiente a ver si mi maleta había aparecido.

No podía creer que algo que había deseado por tanto tiempo empezara tan mal. Todo el año había estado trabajando y ahorrando para poder irme a África como voluntaria durante una temporada y aprovechar para conocer lo que más pudiera de éste mítico continente. Definitivamente este comienzo no estaba en mis planes.

Con la derrota en la cara, salí a ver si alguien esperaba por mí en medio de todo el desorden.

¡Sí! Allí estaba un hombre keniano de 1,85 de estatura sosteniendo un letrero ¡Nunca sentí tanta felicidad de ver un papel con mi nombre!

Su nombre era James (éste se pronuncia Yeims a diferencia del nombre de nuestro ídolo goleador del mundial) y era el conductor del taxi que debía llevarme esa misma tarde a Nakuru. Inmediatamente le conté mi contratiempo con el equipaje, él llamó a Rosemary a consultarle lo que debíamos hacer. Me pasó el celular y sentí un alivio único al escuchar una entusiasmada voz que me daba la bienvenida a Kenia, por primera vez desde que aterricé.

Esa noche me quedé en el Hotel Kipepeo en el centro de Nairobi y dormí profundamente. Al día siguiente desperté con ganas locas de ver mi maleta. James -yeims- ya me esperaba en el lobby y me llevó al aeropuerto, que seguía en caos total. Ya la gente no esperaba su maleta en la banda trasportadora sino que iba directamente a los “containers” a buscarlas. Fui al escritorio donde estaban atendiendo los asuntos relacionados con el equipaje y esperé pacientemente mi turno, para enterarme que mi maleta estaba rastreada hasta Nairobi, pero que desafortunadamente no la habían podido encontrar en el aeropuerto, que tal vez alguien se la había llevado por error y que tendría que esperar a que me llamaran cuando apareciera. En contra de todos los pronósticos sí, ¡me llamaron! y una semana después estaba de regreso al aeropuerto, abrazando mi maleta.

Por: Mariana Orozco Blanco

Viajeros recogiendo sus maletas de los containers.

Luego de salir del aeropuerto, aún pensando que  no volvería a ver mi equipaje en lo que me quedaba de vida, James -yeims- me llevó a Nakuru.

Nakuru es la capital del Condado de Nakuru y de la Provincia Rift Valley en Kenia. Con un poco más de 300.000 habitantes, es el cuarto centro urbano más grande del país (después de Nairobi, Mombasa y Kisumu), levantándose a 1850 msnm. Este sería el lugar donde viviría por los siguientes 4 meses.

James -yeims- me dejó en la casa de Rosemary donde me esperaba Lucy, una keniana robusta, encargada de la limpieza y la comida de la casa. No hablaba un inglés muy fluido pero me dio a entender cual era mi habitación y dónde estaba la ducha. Me di un baño de agua caliente y me acosté nuevamente a seguir durmiendo, más por lo triste que por lo cansada, hasta que sentí que una voz me saludaba en castellano. Era Marina, una rubia, catalana que se convertiría en mi amiga y compañera de viajes por los próximos 4 meses. En minutos llegó Val, una señora australiana también rubia, muy bien conservada. Val estaría haciendo voluntariado en la misma escuela que yo, pero por un tiempo más corto.

Charlamos un rato hasta que llegó Rosemary, la dueña de la casa y coordinadora del programa de voluntarios para las ONG, ELI Abroad y Nakuru Hope. Las tres me hicieron sentir súper bienvenida, Rosemary trató de animarme, – ¡Esto es África! – me decía y así empezó a dejarme la tristeza.

Por: Mariana Orozco Blanco

Casa de Rosemary

Una vez superado el trauma de la llegada y la maleta perdida, Marina y yo comenzamos a planear viajes. Las dos teníamos muchas ganas de ir a conocer lo que más pudiéramos durante nuestra estadía en Kenia. Planeamos todos los fines de semana esa misma noche. A pesar de tener 4 meses por delante  en Kenia, ¡No había tiempo que perder!

La República de Kenia, es un país de 44 millones de habitantes, ubicado en el este de África, en la región de los grande lagos. Los idiomas oficiales son inglés y swahili, pero hay más de 40 dialectos. Su geografía está atravesada por el Ecuador y tiene 581.300 m2, en los que como en nuestra querida Colombia, suceden todo tipo de cosas. Al norte se encuentra el Lago Turkana, un lugar remoto y lleno de encantos; al este, encontramos la costa sobre el Océano Índico, con ciudades llenas de historia y unas playas increíbles; al sur hay variedad de parques naturales en donde habita la vida salvaje que es el atractivo principal; al oeste está el Lago Victoria que es el más grande e importante de África; en el centro, el Rift Valley, un valle con unos paisajes admirables, hogar también de especies animales. Y finalmente Nairobi, con 3,1 millones de habitantes, es la capital del país, considerada la ciudad más desarrollada e importante del este del continente.

Además de la diversidad geográfica que tiene el país, en Kenia conviven más de 40 tribus diferentes. La mayoría de la población es constituida por la tribu Kikuyu, seguida por los Luhya y por los Luo, tribu a la cual pertenece la familia del presidente de los Estados Unidos, Barack Obama. A pesar de no ser de las que aportan mayor población, hay una tribu que definitivamente no pasará desapercibida durante su visita a Kenia, ellos son los Maasai. Estos como decimos en Colombia, fueron los más “avispados” y se han dedicado a hacer de su cultura, un atractivo turístico. Por eso los encontrarán en todos los lugares de interés turístico en Kenia y Tanzania, haciendo demostraciones culturales y vendiendo sus artesanías.

Por: Mariana Orozco Blanco

Hombre Maasai, en un parador turístico cerca a Masai Mara

Como les dije, con tantas cosas que ver ¡No había tiempo que perder!

De lo que no pueden pasar si van a este país lleno de contrastes, es sin lugar a dudas el safari en Masai Mara.

Masai Mara es la reserva natural más importante del país, que limita al sur con su no menos célebre homólogo en Tanzania, el Serengueti. La reserva Mara-Serengueti tiene aproximadamente 25000 kilómetros cuadrados y su relevancia se da por la alta diversidad que presentan en especies predadoras y además por la ‘Gran Migración’ que se da anualmente entre Julio y Octubre. Este evento natural ha adquirido fama mundial y es algo único en nuestro planeta. Miles de ñues, cebras y otras especies herbívoras, migran de norte a sur en busca de pastos más verdes y detrás de ellos vienen sus predadores, para completar el afamado Círculo de la Vida del Rey León.

Éste era sin duda el viaje que más tenía ganas de hacer durante mi primer mes en Kenia. Marina, Elena y yo, con ayuda de Rosemary, planeamos todo para irnos un fin de semana.

Si usted no quiere pasar muchos días en Kenia y solo le interesa ir a hacer un par de safaris, por favor no compre nada por internet antes de su viaje. Los precios son bastante más elevados cuando se compra por agencias vía internet, que cuando se está allá. Si le preocupa no encontrar cupo o transporte, relájese, muy seguramente en su hotel en Nairobi o en la ciudad que escoja le ofrecerán el plan de ir a Masai Mara o a cualquier otro parque natural. Eso sí, no vaya a buscar en cualquier mercado o a dejarse engañar por un vendedor ambulante, tenga en cuenta que el paseo no le va a salir por menos de 40000 Ksh (unos 450 USD), si alguien se lo ofrece por menos, desconfíe.

Normalmente el plan turístico es de 3 días, 2 noches todo incluido, que son más que suficiente, ir por más tiempo puede resultar monótono y desgastante. Transporte, comidas, entrada al parque y estadía en cabañas o carpas en campamentos cercanos a la reserva, todo esto lo debe incluir el plan que usted escoja. Hay reservas que están dentro del parque, al doble de precio y que realmente no vale la pena, a menos que usted sea amante del lujo, la exclusividad y de la extrema comodidad.

La van lo recogerá en la puerta de su hotel, no se sorprenda si no es uno de los carros de safaris que muestran en las películas porque en realidad, son muy pocos los que hacen el paseo en uno de ellos y además son innecesariamente más costosos. La van lo único que tiene de especial es que el techo se sube para que los pasajeros saquemos nuestras cabezas y nuestras cámaras.

Por: Mariana Orozco Blanco

A la derecha, carro safari de película y a la izquierda, van safari regular

El viaje desde Nairobi dura aproximadamente 7 horas, pero no se asombren si se convierten en 9 o 10 horas, porque además del mal estado de las carreteras, en África todos vamos “pole pole”, que significa muy despacio. Y créanme, tienen que estar allá para comprender el verdadero significado, eso si no se desesperan antes y salen corriendo. Hay que respirar profundo y pensar en las palabras de Rosemary: “esto es África”.

Si por alguna razón se encuentra en Nakuru, como yo, prepárese para al menos 5 horas de viaje, sin contar con paradas para recoger otros turistas, paradas para poner gasolina y la parada para almorzar.

Tendrá que madrugar mucho para poder llegar antes del atardecer al campamento y hacer el primer “game drive” como llaman a los recorridos por el parque.

Apenas empiece a hacer uno de esos, empezará a escuchar al conductor decir palabras conocidas como Simba, Pumba, Rafiki o Hakuna Matata. Al principio puede parecer que intentan hacer referencia al Rey León para hacerle entender algo a usted, estúpido turista. Pero no; la realidad es que en swahili, Simba significa león, Pumba significa cerdo, Rafiki significa amigo y Hakuna Matata significa “sin preocupaciones”. Yo no tenía ni idea de esto, pensaba que Disney en su infinita creatividad se había inventado todas esas palabra, así que fue una grata sorpresa enterarme que no estaba tan mal en swahili ¡Jajaja!

Para mí el “game drive” que se hace durante ese primer día al atardecer es el mejor de todos. Es un espectáculo natural increíble, ver “simbas” rugiendo y bostezando bajo el sol que se pone, o a una hiena iluminada con esa luz rojiza que solo existe a esa hora del día, en ese punto del planeta. Sin lugar a dudas, mis mejores fotos las logré durante ese “game drive”.

Por: Mariana Orozco Blanco

León durante la puesta del sol en Masai Mara

Un consejo para los “wannabe” fotógrafos como yo: si tienen una cámara a la que le puedan poner un teleobjetivo, ¡por favor háganlo! Inviertan lo que tengan que invertir, consíganlo prestado o alquilado, haga lo que sea necesario pero llévelo. A mi nadie me dio éste consejo y era muy frustrante ver las fotos que lograban tomar los otros pasajeros que sí tenían uno. Si ya se logró estar en éste lugar extremadamente fotogénico y usted es amante de sacar buenas fotos, el “tele” es indispensable.

Por: Mariana Orozco Blanco

Hiena durante el atardecer en Masai Mara

Una vez terminado ese recorrido, regresamos al campamento exhaustas. Tomamos las cena y nos fuimos a dormir, no sin antes programar un despertador que nos levantara cada hora para turnarnos en único enchufe que había en la cabaña.

Aquí aprovecho para darles otro consejo: lleven al menos una batería extra para la cámara. En la mayoría de campamentos solo hay energía entre las 7 de la noche y las 6 de la mañana, y además es un enchufe por habitación, lo que dificulta recargar cualquier aparato electrónico. Nosotras éramos 4 mujeres, cada una con cámara, celulares con cámara, otra con ipad… en fin, ya se pueden imaginar cuantas veces tocó ir a desenchufar y enchufar. Otro momento para pensar “esto es África”.

El siguiente “game drive” dura todo el día. El desayuno se toma en el campamento, nos dan unas cajas con el almuerzo e inicia el día más extenuante, sobretodo si les toca un conductor medio arrebatado como el que nos tocó a nosotras. James (sí otro Yeims, diferente al primero) manejaba esa van como loco, esforzándose por llevarnos lo más rápido y lo más cercano posible a los animales.

¿Cómo sabía dónde encontrar los animales? Pues les cuento, todos los conductores de las vans de safaris, se comunican por radio-teléfono, informando en dónde se están avistando las especies más apetecidas por los turistas. Esas especies son por supuesto, los predadores; leones, guepardos, leopardos, hienas y cervales. Apenas un conductor encuentra uno de éstos, se comunica con otros conductores para que se acerquen. Lo que no tengo idea es cómo hacen para indicar en qué sitio se encuentran, porque no vi ni media señalización en toda la reserva.

Si se preguntan que por qué no avisan cuando ven una cebra o un ñu o una gacela, es porque esas especies son muy fáciles de ver pastando por todos lados. Y si no saben qué es un ñu (yo no sabía) son esos animales bastante feos que salieron en estampida y mataron a Mufasa en el Rey León.

Por: Mariana Orozco Blanco

Ñu pastando

Por: Mariana Orozco Blanco

Cebras alimentándose

Por: Mariana Orozco Blanco

Gacelas

Las jirafas, elefantes y búfalos también se ven fácilmente aunque no tan constantemente como las cebras, ñues y gacelas, a pesar de ser más grandes. El rinoceronte en cambio, es probablemente el más difícil de pescar en Masai Mara. Normalmente se les recomienda a los turistas que si quieren con seguridad ver al rinoceronte, deben ir a otro parque que se llama Lake Nakuru National Park. Nosotras por suerte tuvimos la dicha de ver a una mamá rinoceronte y su rinocerontico y de ésta manera tachamos a los “5 grandes” de nuestra lista.

Por: Mariana Orozco Blanco

Mamá rinoceronte y su rinocerontico

¿Los “5 grandes”? Son el león, el leopardo, el búfalo, el elefante y el rinoceronte. El nombre de “5 grandes” no tiene nada que ver con el tamaño de los animales, sino con la dificultad y el peligro que representaba para los cazadores ir detrás de ellos. Esto cuando la caza era una actividad permitida.

El término fue adoptado en años más recientes por las empresas turísticas, para instar al turista a chequear en su lista de animales vistos y fotografiados, éstas cinco especies.

Por: Mariana Orozco Blanco

Elefantes

Por: Mariana Orozco Blanco

Búfalos

Por: Mariana Orozco Blanco

Leopardo buscando sombra después de almorzar

Durante el “game drive” de todo el día, es cuando los conductores se adentran más en el parque y llevan a los turistas al río Mara. Aquí es donde la magia sucede, es donde se puede presenciar la Gran Migración en su esplendor. Las especies migrantes, en su viaje al sur deben cruzar éste río y el evento se ha convertido en la típica imagen promocional del safari. Eso sí, hay que tener muchísima paciencia, hay personas que duran horas enteras esperando por que las hordas de cebras, gacelas y ñues crucen el río, en donde los esperan las amenazantes fauces de los cocodrilos.

Para serles sincera, yo escasamente pude ver la última gacelita de un grupo que alcanzó a cruzar el río satisfactoriamente y aunque parezca chistoso, con eso me di por bien servida, porque estuvimos allí un largo rato esperando que algo más pasara, hasta que nos cansamos.

Por: Mariana Orozco Blanco

Rio Mara. En la orilla, varias vans esperando por el momento culmen

El río Mara además es el escenario para observar a los hipopótamos echados tomando el sol o sus cabezas flotando sobre la superficie.

Por: Mariana Orozco Blanco

Hipopótamo tomando el sol

De todas maneras es muy interesante ver ésas líneas interminables de animales que llegan a orillas del río y que tal vez por instinto, percibiendo que les espera la muerte en boca de un cocodrilo o un hipopótamo, se rehúsan a cruzarlo. Se quedan a las orillas, esperando un mejor momento y esa es la espera a la que se someten miles de turistas, que no se van hasta ver esa imagen de película.

Por: Mariana Orozco Blanco

Horda de ñues

Después de estar ese rato en el río fuimos a almorzar. James, el conductor loco, nos llevó a un sitio que él consideraba “seguro” para sentarnos y comer y una vez terminamos, continuamos recorriendo y volviendo a recorrer el parque en busca de mejores fotos.

Por: Mariana Orozco Blanco

Guepardo

El último “game drive” inicia muy temprano y es el más corto. Se realiza durante el amanecer que es cuando muchos animales salen a alimentarse. El amanecer también debe ser un evento impresionante para ver, pero desafortunadamente a nosotras nos tocó una mañana nublada. Sin embargo pudimos ver algunos animales recién levantados, en busca del desayuno. Una vez terminamos, nosotras fuimos a buscar el nuestro para emprender el regreso a casa de Rosemary.

Por: Mariana Orozco Blanco

Jirafas en busca de alimento en un amanecer nublado

Como ya les dije, éste es el plan que no pueden dejar de hacer. Hay otros parques, pero todas las personas que fueron a Masai Mara durante mi estadía, coinciden en que éste es la Meca Keniata de los safaris.

Si le faltó ver el rinoceronte, que es muy probable que suceda y siente que no puede irse sin verlo, vaya al Parque Nacional del Lago Nakuru.

Yo por supuesto fui, ya que me estaba quedando precisamente en Nakuru. Este es un parque que se recorre en medio día. La entrada cuesta 80 usd y el conductor cobra unos 12000 Ksh (137 usd), recogiéndolos en la puerta de su casa u hotel en Nakuru y que se dividen entre todos los pasajeros de la van (máximo 7). Aquí el atractivo principal, además de la seguridad de que observará al rinoceronte, son las vistas que ofrece el Lago Nakuru, con sus célebres flamencos. Por esos días sin embargo, los flamencos estaban migrando hacia otros lagos porque el Nakuru estaba inundado.

Por: Mariana Orozco Blanco

Los pocos flamencos que quedaban en el lago Nakuru inundado

Aunque algunas personas logran ver predadores, nosotras no lo logramos en esa ocasión. Pero si pudimos ver muy de cerca los babuinos y otros primates, que no vimos en Masai Mara. También podrán observar cebras, gacelas, búfalos, jirafas y una variedad de especies de aves.

Por: Mariana Orozco Blanco

Babuino en el Lake Nakuru National Park

Si para usted dos safaris no son suficientes y además cuenta con dinero y tiempo de sobra, existen muchísimas opciones más; El parque Tsavo, dividido en este y oeste, el parque Kora, el Parque Nacional del Monte Kenia y el parque Amboseli, cuyo atractivo principal es la observación de elefantes con el Kilimanjaro de fondo. Para los que no sepan, el Kilimanjaro es el volcán nevado más alto del continente africano y es un ícono, el equivalente a la cordillera de Los Andes en Suramérica.

Si se encuentra en Nairobi y su tiempo no le permite moverse mucho, también puede hacer safaris dentro de la capital keniana en el Parque Nacional de Nairobi, pero eso sí, si está en esta ciudad lo que no se puede perder es la oportunidad de besar a una jirafa y de visitar el orfanato de elefantes.

El Giraffe Centre de Nairobi, es una organización dedicada a la conservación de la vida salvaje y a la educación de la comunidad en esta materia. Fue fundado en 1979 por Jock Leslie-Melvile, un hombre keniata de ascendencia británica, y actualmente es uno de los principales atractivos turísticos de Nairobi.

La entrada cuesta 1000 Ksh (unos 10 usd) que le da derecho a subir a una plataforma en donde podrá alimentar a las jirafas y por qué no, darles un apasionado beso. Si lo desea puede ir a almorzar en compañía de ellas, que meterán sus cabezas por las ventanas del restaurante para saludar. Sin el almuerzo, la visita puede durar una media hora.

Por: Mariana Orozco Blanco

Mi beso a la jirafa más sexy

The David Sheldrick Wildlife Trust es el nombre del orfanato de elefantes y rinocerontes, especies que como todos sabemos se encuentran bajo constante amenaza por los cazadores ilegales y el mercado negro del marfil.

El orfanato fue fundado en 1977 por la doctora Dame Daphne Sheldrick, en honor a su fallecido esposo, David Sheldrick y se dedica al rescate y rehabilitación de elefantes y rinocerontes abandonados y/o que han sido víctimas de la caza ilegal. Una vez los consideran rehabilitados, intentan integrarlos de nuevo a alguna manada de las reservas naturales.

Aquí usted podrá observar a elefantes de muy corta edad, durante su hora de alimentación y si alguno se acerca lo suficiente, usted tendrá la oportunidad de tocarlo. También los podrá ver revolcándose en la tierra, que es una costumbre que tienen para protegerse del sol y para matar los parásitos que puedan tener en la piel.

La entrada cuesta 500 Ksh (5 usd) y adentro usted puede comprar muchos productos relacionados con el proyecto de conservación. Puede también adoptar un elefante; usted envía anualmente 50 usd y a cambio recibirá reportes mensuales del progreso que tenga su elefante, además de la satisfacción de contribuir con ésta causa.

Por: Mariana Orozco Blanco

Alimentación de elefantes

Si tiene tiempo de sobra, aproveche para ir a Naivasha. Aquí usted podrá dar un paseo en lancha por el Lago Naivasha, el mejor lugar para ver de cerca a los hipopótamos y a una gran variedad de aves. También podrá hacer un safari en bicicleta por el Parque Nacional Hell’s Gate, (sí, en bicicleta) en donde no corre el riesgo de ser perseguido por ningún predador, pero sí podrá disfrutar de ver herbívoros sin la barrera del carro. Aquí además puede hacer un recorrido por el Cañón “Gorge”, lugar en el que está inspirada la escenografía del Rey León.

Por: Mariana Orozco Blanco

Hipopótamos en el Lago Naivasha

Safari en bicicleta

Por: Mariana Orozco Blanco

Cañón Gorge

Dependiendo de sus gustos y del tiempo que vaya a permanecer en Kenia, este país ofrece gran variedad de cosas para conocer además de la vida salvaje.

Una tendencia desde hace algún tiempo por ejemplo, son las actividades turísticas relacionadas con la cara de la pobreza. Durante mi estadía leí un artículo en donde a esa nueva moda la llamaban “poorism”. En Nairobi son muchas las agencias que ofrecen recorridos por Kibera, el barrio marginal o “slum” más grande de Kenia. En otras ciudades también es posible encontrar quien ofrezca éstos recorridos y visitas a orfanatos, escuelas, centros médicos y cualquier establecimiento en donde se pueden ver los devastadores efectos de la pobreza en el continente negro. En otra entrada al blog, espero poder contarles mi experiencia viviendo esos 4 meses en contacto con ésa cara dura de la humanidad, en el “slum” de Kaptemwa en Nakuru.

Por: Mariana Orozco Blanco

Calles del “slum” Kaptemwa

Por ahora sigamos turisteando y vayamos a la costa. La Provincia Costera de Kenia, abarca toda la región adyacente a los 536 km de costa sobre el Océano Índico. Su capital es Mombasa, que con sus 1,2 millones de habitantes es la segunda urbe más grande de Kenia y el puerto más grande de África oriental. El recorrido puede hacerlo por tierra en unas 8 o 10 horas (el pasaje en bus le costará entre 15 y 20 usd) o también puede volar desde Nairobi. La empresa 540, ofrece buenos precios en ésta región de Africa.

Mombasa se separa de Kenia continental por dos cuerpos de agua, lo que la convierte en una isla conectada mediante diferentes puentes. Esta ciudad ha sido históricamente un centro de intercambio comercial y tráfico de esclavos, razón por la cual fue ocupada por portugueses, árabes, indios e ingleses en el pasado. En la arquitectura de la “ciudad vieja”, con sus estrechas calles y edificios altos, se puede ver la gran influencia de los árabes en la ciudad, así como también en el porcentaje de población musulmana que habita no solo en Mombasa, sino en toda la costa de Kenia.

La historia de Mombasa es precisamente una de las razones que ha hecho que se convierta en uno de los destinos turísticos más apetecidos por kenianos y extranjeros, además de las hermosas playas de las que podrá disfrutar.

Por: Mariana Orozco Blanco

Calles de la “ciudad vieja” en Mombasa

Uno de los grandes atractivos turísticos es el Fuerte Jesús, construido por los portugueses en 1593 para proteger el puerto. Desde que lo levantaron, su ocupación se convirtió en una prioridad para cualquiera que intentara obtener el control de Mombasa. Durante la época de colonia británica, entre 1875 y 1959, el fuerte era utilizado como prisión hasta que fue declarado monumento histórico al final de la colonia. En 2011 la UNESCO lo declaró Patrimonio de la Humanidad.

El Fuerte además de contener mucha historia, ofrece unas agradables vistas del Índico y de la Mombasa moderna.

Por: Mariana Orozco Blanco

Fuerte Jesús exterior

Por: Mariana Orozco Blanco

Fuerte Jesús al interior

Por: Mariana Orozco Blanco

Vista hacia la ciudad moderna desde el Fuerte

Cuando visite el Fuerte, debe tener mucho cuidado a la entrada. Muchos intentarán ofrecerle el servicio de guía, y usted debe decirles que ¡NO! Cuando usted paga su entrada (1000 Ksh) puede solicitar un guía oficial dentro del Fuerte, que al finalizar el recorrido seguramente le ofrecerá un tour por la “ciudad vieja”, servicio por el cual le pedirá una propina que puede estar entre los 300 y 500 Ksh por persona (entre 3 y 5 usd).

Yo personalmente les recomendaría muchísimo hacer el recorrido en compañía de uno de ellos. En el hostal en el que nos quedamos y en internet, mis compañeras de viaje y yo nos enteramos de algunas anécdotas poco agradables y preferimos pagar un poco más por estar acompañadas por alguien local, que conociera todo de la zona, porque con esas calles “arabescas” es muy fácil perder el rumbo ¡Además tienen una persona que les tome las fotos!

Por: Guía

Foto tomada por nuestro guía

La caminata por la “ciudad vieja” es más que agradable y con ayuda de Abdul, nuestro guía, interactuamos con comerciantes, pescadores y artesanos. El recorrido de ése sector finaliza en el Mercado de Especias, que probablemente es la parte más interesante. Gracias a los contactos de Abdul, llegamos donde un comerciante de especias que nos iba explicando y dándonos a probar u oler una a una las especies que vendía y que nos hizo muy buenos descuentos. Mombasa y toda la costa en general, es famosa por la variedad de especias que pueden conseguirse. Cuando Rosemary se enteró que íbamos para allá, ése fue el encargo que nos hizo.

Por: Mariana Orozco Blanco

Calle principal de la “ciudad vieja”

Por: Mariana Orozco Blanco

Mercado de Especias

Este viaje al pasado por las antiguas calles de Mombasa, el Fuerte y el Mercado, le tomarán al menos medio día, pero habrán conocido mucho sobre la historia de Kenia y sobre las diferentes culturas que habitaron ésta parte del país.

Y si lo que quieren en playita, cervecita y rumbita… ¡Se le tiene!

Hay varios bares a la orilla del mar, en los que podrá disfrutar de una Tusker Malt mientras se broncea y meterse al agua cuando suba la marea. Para mí fue todo un evento meterme a las aguas de un nuevo océano, ¡Mi tercer océano!

Si no le parece muy extraño, también podrá dar un paseo en camello en la playa… nosotros pasamos de hacerlo.

Por: Mariana Orozco Blanco

Disfrutando unas Tusker Malt

Por: Mariana Orozco Blanco

El animal esperando su primer ‘camello’

De Mombasa continuamos nuestro viaje costa arriba, pasando por Malindi, un pueblo africano con sabor a Italia y con Lamu como destino final.

Lamu es una pequeñísima isla completamente mágica, capital del Condado de Lamu, conformado por el archipiélago que lleva el mismo nombre, a la que se llega única y exclusivamente en lancha. Puede hacer el recorrido por tierra como nosotras, que tomamos primero una particular “chiva africana” hasta Malindi (2 horas de viaje) y luego de pasar una noche allí tomamos un bus un poco más sofisticado durante 5 horas, hasta el puerto de donde parten las embarcaciones hacia Lamu, que lo llevarán en más o menos 15 minutos.

Cuando llegué comprendí la obsesión de Marina, que ya la había visitado una vez, por volver. Fundado en 1370, este es el pueblo más antiguo de Kenia y es considerado Patrimonio de la Humanidad por ser el asentamiento “swahili” más viejo y mejor conservado.

Si en Mombasa las calles eran estrechas, en Lamu lo son aún más. La gente se moviliza a pie o en burros dentro del pueblo y en lanchas para moverse entre las diferentes islas del archipiélago. Probablemente Lamu es el mejor escenario para vivir la cultura “swahili” que no es otra cosa que la cultura de la costa índica africana.

Por: Mariana Orozco Blanco

Calles de Lamu

Por: Mariana Orozco Blanco

Carrocería Lamuniana

Por: Mariana Orozco Blanco

Playas de Lamu

Estando allá usted podrá con toda confianza perderse en las callesitas sin temor alguno, ya que a diferencia de Mombasa éste es un pueblo muy seguro. Con lo que debe tener cuidado es con caminar por las playas estando solo. Lamu es un sitio fronterizo con Somalia y se han presentado casos de secuestros y atracos por parte de grupos extremistas del vecino país. Pero relájese, no dé papaya y no tendrá de qué preocuparse.

Otro plan que deberá hacer estando en Lamu, es contratar un paseo en un “dhow”, embarcación típica de la zona. Los “marineros” que ofrecen este servicio se encargarán de llevarlo a una playa de una isla desierta cercana, prepararle un plato “swahili”, se convertirán en su “rafiki” y cantarán para amenizar el recorrido. Si su “dhow” pierde el rumbo y encalla, “Hakuna Matata”, ¡esto es África!

Por: Mariana Orozco Blanco

Paseando en el “dhow” con expertos marineros

Esta historia continuará… ¡No se la pierdan!

3 pensamientos en “¡PORQUE ESTO ES ÁFRICA! Vol. 1

  1. HOLA MARIANA OROZCO!! ME ENCANTO TU HISTORIA!! APARTE QUE ES refrescante y pareces toda una historiadora!! me gustaria mantener contacto contigo a ver si podrias asesorarme para cumplir ese sueño al igual q tu!! un abrazo felicidades y en la espera de tu pronta respuesta gracias

  2. Hola Mariana, lei toda tu historia, detalle a detalle, muy interesante experiencia, actualmente me encuentro en Asia con mi esposo que vive aquí, tambien soy de Colombia, te dejo un saludo y muy lindo escrito.

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