Recorriendo el pulmón del mundo

Por Mariana Orozco Blanco

Coger el bagpack, volar hasta Leticia, cruzar la frontera y subirse a un barco carguero para navegar el río Amazonas durante 7 días hasta su desembocadura, es una decisión que a más de uno le puede parecer descabellada, pero que puede terminar convirtiéndose en una de las mejores aventuras de la vida y, además, en una de las mejores formas de vivir la selva amazónica,  considerada como uno de los ecosistemas más importantes del mundo.

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Navegando el Amazonas

El río Amazonas nace en el nevado de Mismi en los Andes del sur de Perú y desemboca en 80 kilómetros de costa atlántica brasileña. Es el más caudaloso del mundo, posee la quinta parte del agua dulce del planeta y con su cauce de alrededor de 7000 km, (no hay acuerdo definitivo sobre este dato) se pelea el primer puesto en longitud total con el río Nilo en África.

Mi propósito era recorrer alrededor de ¡3000 km del río en 7 días!

Primer paso: llegar a la selva amazónica

Al Amazonas colombiano se llega por agua o por aire. La primera opción significa llegar por tierra hasta Puerto Asis en el Putumayo. El recorrido terrestre desde Bogotá hasta Puerto Asís toma alrededor de 17 horas y, las pequeñas embarcaciones que parten desde allí hasta Leticia, pueden tomar entre 15 y 20 días para navegar todo el río Putumayo hasta su desembocadura en el Amazonas. Yo decidí ahorrar tiempo y tomar un vuelo desde Bogotá.

LAN y Avianca, tienen vuelos diarios a Leticia, el tiempo de vuelo es de 2 horas y 5 minutos.

Cuando uno se sube al avión, se hace evidente el atractivo turístico de esta región para los extranjeros. No son pocos los que viajaron  conmigo y los que luego conocí en el hostal donde me hospedé… De hecho, el bicho raro era yo…  ¡La colombiana viajando sola y quedándose en un hostal!

Luego de llegar y quitarme el peso de mi equipaje, lo primero que hice fue averiguar los horarios de los barcos cargueros que viajan hasta Manaus. En Brasil, para que no se pierdan, les llaman barcos “Recreio”. Por lo tanto,  mi tiempo en Leticia estaría determinado por el día y la hora de partida de estos barcos, por lo que los planes dentro de esta pequeñísima pero importante ciudad, tendrían que ajustarse a eso.

Los Recreio por lo general parten de Tabatinga, la ciudad brasileña que se fusiona con Leticia en la triple-frontera entre Colombia, Perú y Brasil, los miércoles y sábados al medio día y llegan a Manaus los martes por la mañana.

Hay una opción de lancha rápida que hace el mismo recorrido en 24 horas. Para mí no resultó muy atractivo porque, a pesar de que llegaría más rápido a Manaus, se trata de una embarcación más pequeña con asientos iguales a los de un avión. El carguero me daba la oportunidad de estar en el Amazonas más tiempo, vivir una experiencia única y, aunque suene paradójico, con mucha más comodidad.

Ahora sí, ¡Bienvenidos a Leticia!

El encanto de Leticia como ciudad es poco. Esta ciudad es más un puerto de entrada a la amazonía colombiana y ofrece una gran variedad de actividades relacionadas con la selva.

Mi tiempo para realizar estas actividades era de dos días, por lo que empecé a mirar opciones. Normalmente la recepción o bar del hostal/hotel en el que uno se aloja, tiene información sobre los diferentes operadores y planes que se ofrecen, uno de los más populares es acampar en la selva por una o dos noches, todo esto acompañado de un guía. Desafortunadamente, por el tiempo que tenía disponible, no lo hice.

Por Mariana Orozco Blanco

Calles de Leticia, Amazonas

La otra gran oferta turística es el Parque Amacayacu, ubicado en el municipio de Puerto Nariño. El Parque Amacayacu tiene una extensión de 548 mil hectáreas y se creó en el año 1970. Es el parque más cercano al río Amazonas y allí se puede observar toda la riqueza de flora y fauna que posee ésta región. Uno de los atractivos principales del parque es el Lago Tarapoto, punto donde se puede observar fácilmente el delfín rosado.

https://www.google.com.co/search?q=delfin+rosado+de+la+amazonia&rlz=1C1OPRB_enCO558CO560&espv=2&es_sm=93&tbm=isch&tbo=u&source=univ&sa=X&ei=OFxIU_EEyeGwBJ7HgbAH&ved=0CCUQsAQ&biw=1600&bih=732#facrc=_&imgdii=_&imgrc=x8mS21m0Ohk3vM%253A%3BwMrqqlrzWKEpMM%3Bhttp%253A%252F%252Fwww.canalazul24.com%252Fwp-content%252Fuploads%252F2013%252F07%252Fdelfinamazonas.jpg%3Bhttp%253A%252F%252Fwww.canalazul24.com%252F%253Fp%253D25720%3B685%3B457

Delfín rosado del Amazonas

El paquete turístico de 1 día en el Parque Amacayacu, desde Leticia, cuesta entre $150.000 (temporadas media-alta) y $180.000 COP (temporada baja).

Yo por razones de tiempo y de dinero, decidí hacer algo muy divertido pero menos costoso: visitar la Isla de los Micos. Esta es una pequeña isla que tiene como atractivo principal a los monos frailes, pero en la que además se puede probar un poco de la selva amazónica en un tour express.

Los monos frailes, son primates arbóreos pequeños que se encuentran en toda la extensión de la amazonía. Se alimentan principalmente de frutas, semillas, hojas e insectos y viven en grandes grupos (entre 20 y 50 monos por grupo). La actividad de alimentación consiste en sostener un banano en la mano y, en un abrir y cerrar de ojos, se tienen mínimo 10 monos encima, pelando y comiéndose el banano ¡Muy importante, no se olviden de tener alguien que les tome la foto o el video en ese momento!

Por el incauto turista que hizo el favor

Los monos frailes y yo

En el amazonas llueve todos los días, por lo que todas las excursiones salen muy temprano, entre las 6 y 7 de la mañana, aprovechando que a esa hora las lluvias son menos comunes.

Además, siempre hay una embarcación cuyo destino final es el Parque Natural Amacayacu, y que hace una parada en ésta isla para las personas que quieran pasar el día ahí. Para entrar se debe pagar una suma menor a la del Amacayacu, alrededor de $100.000 COP dependiendo de la afluencia de turistas para la actividad, en este plan se  incluye el almuerzo, caminata por la selva, la actividad de alimentación de los monitos, navegación en canoa por los pantanos selváticos, y canopy. Todas las actividades se realizan con guías locales.

En la noche, después de haber hablado con otros huéspedes del hostal, quienes también iban en el “Recreio” hacia Manaus, tomé un mototaxi hacia el puerto de Tabatinga para comprar mi tiquete en el barco. Pagué $170 Reales por tres días de trayecto hasta Manaus, esto con las tres comidas incluidas. También, estaba la opción de dormir en un camarote, pagando alrededor de $400 Reales, pero por obvias razones, preferí la “tarifa económica” en la que cada quien debía llevar su hamaca para colgarla en los pisos superiores de la embarcación.

El segundo y último día en Leticia lo aproveché para sellar mi pasaporte en las oficinas de migración colombiana y brasilera antes de subirme al barco. El sello de salida de Colombia lo ponen en el aeropuerto de Leticia y el de Brasil lo ponen en una oficina del lado de Tabatinga.

En Tabatinga los turistas pueden transitar libremente sin sellar el pasaporte y pasa igual en Santa Rosa de Perú, es una triple-frontera libre. Cruzar la frontera entre Colombia y Brasil es una experiencia bastante particular. A pesar de ser prácticamente una misma ciudad, es evidente la diferencia cultural que existe entre los habitantes de Leticia y los de Tabatinga. En Leticia se escucha el reguetón de J Balvin a todo volúmen y el español se ve en todos los anuncios comerciales, al momento de cruzar esa línea fronteriza, se empieza a escuchar esa música brasileña que hizo tan popular a Michel Teló, conocida como certaneijo y forró. Las churrasquerías abundan sobre la vía principal y, de un momento a otro, se da uno cuenta que todo el mundo alrededor ¡habla portugués! El bilingüismo esperado por mí en una zona fronteriza no existe, pero la cercanía entre el español y el portugués hacen que nazca el portuñol, idioma no oficial hablado por todos los habitantes de la triple-frontera.

Luego de hacer éstos trámites, en compañía de Greg un estadounidense que conocí en el hostal, nos fuimos a almorzar en una de las tantas churrasquerías. Después de despejar algunas dudas sobre el menú en portugués, todos pedimos la tan aclamada especialidad: ¡Churrasco! que para ser sinceros, fue uno de los peores que me he comido en la vida. De hecho, tanto en Leticia como en Tabatinga, son buenos lugares para aplicar un consejo que me dio una amiga, “come lo que veas”, refiriéndose a que si se ve agua, se debe comer pescado, si se ven vacas, pues se come carne. En fin, nunca pidan un churrasco en un lugar al que no saben cómo llegó la vaca.

Al salir de la churrasquería, nos encontramos con un torrencial aguacero. En esas condiciones difícilmente se consigue taxi. Nuestra única opción fue caminar bajo la lluvia. La experiencia no es tan terrible como a algunos les puede parecer, de hecho la lluvia en éste clima húmedo de selva, resultó una buena forma de quitarnos el calor. El aguacero continuó hasta el día siguiente.

Sabado 9:00 am

Una señora francesa de unos 55-56 años, quien también tenía que tomar el barco hacia Manaus tocó la puerta de mi habitación en el hostal y me levantó, muy afanada, para irnos juntas al puerto. Pedimos un taxi y junto a un estadounidense y un holandés, nos fuimos a hacer una extensa fila para ingresar al barco Voyager IV.

Por: Mariana Orozco Blanco

Voyager IV

Hay 3 tipos de viajeros que toman éstos barcos: el turista aventurero, quien como yo, va a vivir la experiencia de estar algunos días navegando en el Amazonas alejado del mundanal ruido; familias, que por una u otra razón, se ven en la necesidad de viajar constantemente entre Brasil y Colombia a un bajo costo, por último, comerciantes que de manera no muy legal, mueven diferentes tipos de mercancía entre los dos países.

Por: Mariana Orozco Blanco

Gente y carga esperando embarcar el bote.

Una vez dentro del barco, todos los que estábamos dentro de la primera categoría fuimos colgando nuestras hamacas unas al lado de las otras. A medida que fueron pasando las horas, empezaron a contarse historias. Muchas nacionalidades, circunstancias y propósitos diferentes. Así, entre historias, risas, cervezas y uno que otro porro, llegó la primera noche en el barco. A pesar del calor del día, las noches amzónicas son frías y con mucho viento. Me dormí en mi hamaca, no con poca cerveza en mi cabeza… y ¡oh sorpresa!  cuando al día siguiente, siendo las 5:00 de la inaudita madrugada, me despierto sobresaltada por el sonido de campanazos… ¡Era la Hora de desayunar!

Así pasaron esos tres días, conociendo más y más historias, consumiendo mucha cerveza y madrugando de la manera menos agradable. El martes a las 7 de la mañana, llegamos a  Manaus.

Por: Mariana Orozco Blanco

Hamacas de los pasajeros del barco

Fue bastante reconfortante pasar un tiempo en tierra firme y, la verdad, no sabía si el mareo que tenía era ya la costumbre del barco o la cerveza que aún pervivía en mi organismo ¡jajaja!  Manaus se conoce como el corazón de la amazonía, es la capital económica del norte de Brasil y la más poblada . El desarrollo de la ciudad se debe a su ubicación, que por la confluencia del río Negro y el río Amazonas, la vuelve el principal punto de distribución de mercancía que traen los transatlánticos que entran a Sudamérica. Por ésta razón el Gobierno brasileño creó la Zona Franca de Manaus, para promover la actividad económica y a la vez utilizar los recursos que se obtengan para proteger el medio ambiente, que es el que más sufre con dichas maniobras.

Acompañada de las nuevas amistades hechas en éstos tres días de compartirlo todo en el barco, fui a caminar un poco por el centro de la ciudad. Estuve en el puerto y en el mercado, donde aprovechamos para comer algo típico. Después de la experiencia con el churrasco, pedí un famoso pescado amazónico llamado Pirarucú, el segundo pez de agua dulce más grande del mundo. El pez puede llegar a medir 3 metros de largo y pesar hasta 250 Kg y su tamaño es uno de los motivos por el cual es tan famoso entre los pescadores, pues con un solo pez que atrapen pueden alimentar a muchos. Es un pez exclusivo de la región amazónica, pero recientemente se ha introducido en el continente asiático.

Por: Mariana Orozco Blanco

Carne de Pirarucú (ésta es la mitad del cuerpo de un pez mediano)

Estando en el mercado principal de la ciudad, que se conoce como la capital del Amazonas, hay una gran cantidad de sabores esperando a ser probados. Uno de los productos más vendidos en el mercado de Manaus, es un batido energético y afrodisíaco en donde combinan el guaraná con ingredientes inimaginables, como yemas de huevos, leche en polvo, miel de abeja, entre otros. Los mayores consumidores de éstas bebidas son por supuesto, los hombres. La planta de guaraná es muy famosa en toda la región amazónica por sus propiedades estimulantes, y especialmente en Brasil han explotado comercialmente la fruta con bebidas gaseosas como Guaraná antarctica.

El açaí es otro fruto de una especie de palma, que crece en centro y sur américa. Los brasileros nuevamente han sido quien más provecho le han sacado a este fruto y lo consumen de manera muy frecuente. Es  altamente calórico y muy nutritivo, por lo que es muy popular en los desayunos brasileños. Si alguno ha ido a São Paulo o a Rio de Janeiro y consumieron açaí, se sorprenderían de ver la enorme diferencia que hay entre la forma de consumirlo en el amazonas y la forma en que se consume en el resto del país. En Manaus y toda la región amazónica, se consume una bebida de açaí sin procesar y, en caso de que se quiera endulzar, hay que ponerle grandes cantidades de azúcar. En el resto de ciudades brasileras el açaí ya viene procesado, endulzado y se consume como una especie de helado, que en la mayoría de ocasiones se acompaña con frutas y granola.

Por: Mariana Orozco Blanco

Açaí amazónico.

Las castañas de Cajú y la Lichia, son otras de las delicias que pueden ser probadas en el mercado.

Por: Mariana Orozco Blanco

Castañas de Cajú

Por: Mariana Orozco Blanco

Lichia

Si su tiempo en Manaus se los permite, pueden ir a visitar el Teatro Amazonas, construido durante la “Fiebre del Caucho” (1879-1912, 1942-1945), cuando gracias a la comercialización del jugo del árbol de caucho, se aprovechó el auge económico para hacer inversiones para la ciudad.

Estando ya en el en el puerto de nuevo, compré mi pasaje para continuar mi travesía por el río en el trayecto Manaus-Belém do Pará. Por suerte Alex, uno de mis nuevos amigos también seguía en esta ruta que costó $140 Reales sin alimentación.  Alex y yo, nos abastecimos de comida que pudiéramos llevar en el barco, nos despedimos de nuestros otros compañeros de viaje que seguían a otras ciudades y esperamos la hora de embarcar. El viaje hasta Belém fue parecido al anterior: historias, cerveza y risa. Aunque debo admitir, que la gente del primer Recreio era mucho más interesante que la del segundo.

El trayecto Manaus-Belém es mucho más movido. Belém es el puerto de entrada más importante hacia esta parte de Brasil gracias al río. Por esta razón, hay muchas cosas que se pueden ver en esta ruta que no se ven en la anterior. Por ejemplo, la presencia de vendedores de río ambulantes. Se trata de personas que se acercan en canoas motorizadas, se enganchan a una de las llantas que cuelgan de los costados del barco y se suben a él para vender diferentes productos, algunas mujeres incluso se dedican al comercio sexual abordo. También, son bastante frecuentes los planchones que navegan cargados de diferentes tipos de mercancía pesada y embarcaciones de mucha más embergadura que las que pueden llegar a verse entre Tabatinga y Manaus.

Por: Mariana Orozco Blanco

Vendedores ambulantes de río

Por: Mariana Orozco Blanco

Embarcación pesada navegando por el río Amazonas

Belém do Pará

Ocho días después de haber partido de Leticia, volví a tocar tierra firme ‘para siempre’ y finalmente llegué a Belém do Pará, la capital del estado de Pará. Esta ciudad es el puerto principal de entrada de los transatlánticos que luego llegan a Manaus.

Históricamente, para los portugueses colonizadores, este fue también un punto estratégico para controlar la navegación y defenderse de los posibles invasores que querían adentrarse en el continente utilizando el río. El Forte Castelo fue construido con el fin de proteger los intereses portugueses y hoy es un gran atractivo turístico.

Por: Mariana Orozco Blanco

Forte Castelo

Además del fuerte, en Belém pueden visitar la Ciudad Vieja, el Mercado de Ver-o-Peso y para los que quieran algo un poco más contemporáneo, pueden ir a la Estaçao das Docas, que es un tipo de malecón al lado del río con muchos restaurantes ¡increíble!

Por: Mariana Orozco Blanco

Estação das Docas

Fue allí donde me despedí de Alex, mi compañero de la aventura amazónica, quien continuaba su viaje hacia Rio de Janeiro.  Por mi parte, descansé y seguí preparándome para continuar mi camino hacia el sur del continente suramericano.

Por: Mariana Orozco Blanco

Belém do Pará, Brasil.

14 pensamientos en “Recorriendo el pulmón del mundo

  1. Excelente narración…podrías por favor informar la fecha del viaje…estoy interesado en hacer uno similar, si tienes consejos especiales te agradecería me lo hicieras saber..si no es mucha molestia puedes enviar sugerencias al whatsapp 3132917514 o al email inversioneslc@yahoo.es…Gracias

  2. Primero que todo…..muchas gracias por contarnos tu esperiencia…..me gustaria saber si de belem do para se puede llegar por el rio a rio de janeiro y tambien si podrias indicarme el precio y tiempo estimado del viaje……de antemano muchas gracias y un gran abrazo.

    • Hola Felipe. Por Río no puedes ir hasta Rio de Janeiro, podrías hacer el recorrido por tierra pasando por la costa Nordeste de Brazil. El precio en el 2012 fue de 170 reales (170 mil pesos colombianos) desde Leticia (Tabatinga) hasta Manaus, incluida la alimentación y otros 150 desde Manaus hasta Belem sin alimentación. El recorrido dura una semana (3 días Leticia-Manaus y 4 días Manaus-Belem). Espero te sirva esta información!!

  3. Buenas tardes. Tengo planificado hacer el viaje de Belem hacia Recife por tierra, que me recomiendas ? hay boleto directo de tabatinga hacia belem ? Gracias

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