Welcome to Russia, suckers!

Alguna vez me vi una película, malísima, que mostraba una invasión de aliens a la tierra. Precisamente los otros aterrizaban en territorio ruso y un mercenario, o algo parecido, los recibía con AK 47 en mano y les decía: “Welcome to Russia, suckers”. Desde ese momento, tuve una fijación por llegar a tierras otrora soviéticas y repetir esa frase.

Tomada de: http://www.viajandopor.com/catedral-san-basilio-moscu-rusia/

Catedral de San Basilio de Moscú

De Rusia conocía toda la historia de su comunismo, la Segunda Guerra Mundial y la tristemente célebre Guerra Fría, eventos que cambiaron la historia de la humanidad, determinaron fronteras geográficas, sistemas políticos y que condicionaron la vida de tantas personas. En mi mente tenía varias imágenes trágicas de Crimen y castigo, el deprimente libro de Fiódor Dostoyevski, que generalmente todos nos leemos en el colegio; tenía también un recuerdo de los zares; otro de su alegre música llena de saltos y siendo bailada por los famosos cosacos o soldados, por último, es claro que tenía la imagen de su geografía que es infinita y que ocupa medio mundo acompañada de su frío ‘infernal’.

Regresando al punto de la música, creo que la primera referencia que tuve hacia la Plaza Roja, la tumba de Lenin o al gran poeta Alexander Pushkin, fue gracias a una canción (de la generación de los papás) que se llama Nathalie. Esta canción tiene el ritmo, que por lo menos yo identifico, como ‘ruso’ y fue inevitable pensar en ella durante el viaje.

Pero bueno ¿cómo llegué a Rusia? Un día charlando con Adriana, mi flatmate en Londres, llegamos a la conclusión que queríamos ir a conocer Moscú y San Petersburgo, dos de las ciudades más conocidas de ese país. Era noviembre y estas carnes tropicales, que ya se empezaban a dar cuenta que no habían sido hechas para el frío extremo, dudaron un poco en ir. Pero al preguntarle a Sergey y Ksenia, nuestros amigos rusos, nos dijeron que ese mes no era tan helado.

Como no tenía muchos recursos, le dije a Adriana que nos íbamos a quedar en Hostales. Ella me abrió sus grandes ojos color miel y casi se baja del avión. Pero no fue así, decidió por primera vez en su vida, aventurarse a quedarse en un hostal y, en menos de los que nos dimos cuenta, estábamos sentados en el vuelo de Aeroflot en la ruta desde Heatrhow al Sheremetyevo en Moscú. Esta vez no habría nadie esperándonos en el aeropuerto, no tendríamos al conductor de algún hotel con el típico cartón con nuestros nombres a la salida y, lo peor de todo, estábamos enfrentados a un idioma que ni por casualidad entendíamos. Al principio dijimos, bueno con inglés nos defendemos… ¡Mentira! La mayoría de la gente con la que nos encontramos –no sé si sería mala suerte– no hablaban nada diferente a ruso. Más adelante en el viaje sí encontraríamos personas que nos hablaran en inglés, pero en su mayoría jóvenes.

Al salir del aeropuerto lo único que yo tenía eran unas instrucciones de cómo llegar al hostal, parecía fácil. Al entrar al metro empezó el problema, los nombres de las estaciones yo las había anotado en inglés y ¡no en el alfabeto ruso! Nos demoramos alrededor de una hora pidiéndole ayuda a la gente para descifrar cuál estación era la que necesitábamos, eso sí, ya estábamos adentro de uno de los metros más lujosos y espectaculares que hubiéramos visto en nuestras vidas.

Foto por: Javier Andrés Escobar G.

Estación de metro con el nombre en alfabeto ruso

Al entrar uno siente regresando en el tiempo, las grandes lámparas, los arcos, la fastuosa decoración, los repujados de las paredes, y ni hablar de las interminables escaleras eléctricas adornadas a lado y lado con lámparas de pie redondas, todo ¡espectacular!

Foto por: Javier Andrés Escobar G.

Estación del metro de Moscú

http://rusopedia.rt.com/explore_rusia/sitios_para_visitar/moscu/issue_176.html

Otra de las estaciones del metro de Moscú

Por: Javier Andrés Escobar G.

Escaleras del metro de Moscú

Una vez resolvimos el enigma de la estación, nos montamos y nos bajamos en la que era. Antes de llegar al hostal, que por cierto estaba muy bien ubicado cerca de la Plaza Roja, Adriana empezó a colapsar ¿y si es sucio? ¿y si hay mucha gente? ¿y si nos toca dormir muy separados? Yo trataba de tranquilizarla mientras llegábamos. La entrada fue desastrosa, la calle la estaban arreglando y en plena media noche nos tocó hasta ¡saltarnos una reja de un separador de la avenida! La puerta era amarilla y daba a unas escaleras con pasamanos de madera, la cara de Adriana revelaba que en su mente se lamentaba el estar allí. Yo solo me reía y le decía que era una experiencia que tenía que vivir.

Después de subir los cuatro pisos, la verdad yo me sentí muy bien y respiré. Nos recibió una rusa de ojos rasgados, sí de ojos rasgados, de una ciudad cercana a la frontera con Mongolia. Yo me le averigüé toda la vida y Adriana estaba que me ahorcaba por el cansancio que tenía ¡ja ja ja! Nos mostraron nuestro cuarto, que era de cuatro personas, pero por suerte sólo había una más y estaba reluciente de lo limpio. Yo estaba ya más tranquilo, pues no quería encontrarme con un hostal como los asiáticos, que esos sí que son invivibles.

A la hora de acostarnos, me metí debajo de mis cobijas, y cuando le fui a dar las buenas noches a Adriana, que estaba en la cama del frente, me encontré con una imagen que nunca voy a olvidar. Ella estaba completamente aislada de tocar las sábanas con una pijama de manga larga y pantalones largos, medias y ¡una toalla en la cabeza! Con mi risa creí despertar al señor que estaba en nuestro cuarto, pero menos mal, al parecer, tenía el sueño muy pesado porque ni se inmutó.

Al día siguiente ya estábamos como nuevos. La cara de mi compañera de viaje ya tenía otro semblante, la prueba del hostal había sido superada aunque aún vinieran otras noches más. Lo primero que hicimos fue buscar un lugar dónde desayunar, es claro que de comunista a este país ya le quedan solo algunos edificios y la mentalidad hostil de algunas personas, pero de resto en la calle es muy fácil conseguir comida de las típicas cadenas estadounidenses. Nosotros no queríamos eso, así que nos encontramos con nuestro lugar preferido de ahí en adelante para desayunar, almorzar, tomar onces y comer, la cadena Coffee Mania. Les quiero contar nos volvimos adictos a las sopas, que son la especialidad rusa, sobretodo a la Brosch, que es de remolacha, y a la de queso ¡deliciosas!

Por: Javier Andrés Escobar G.

Sopa Brosch, típica de Rusia

Por: Javier Andrés Escobar G.

Sopa de queso

De allí empezamos a ver que entre más cerca de la Plaza Roja, más hoteles cinco estrellas de las grandes cadenas había, además de las más famosas tiendas de lujo. En la calle se empezaban a ver las camionetas 4×4 con sus dueños cara de Putin, las señoras con grandes abrigos de pieles y a los demás de nuestro género, los turistas. Al cruzar los muros que llevan a la Plaza Roja, sin duda, uno queda descrestado.

Tomado de:http://www.viajabonitomx.com/2013/06/moscu-todo-sobre-la-plaza-roja.html

Plaza Roja de Moscú

Toma varios minutos dejar de contemplar la Catedral de San Basilio, que estoy seguro será lo que primero captará sus miradas. Esta Basílica ortodoxa con cúpulas en forma de cebollas, es todo un festival de colores y detalles. Cuenta la leyenda que Iván el Terrible, quien mandó a construirla en 1554, al verla terminada quedó tan impactado con el resultado que mandó a cegar al arquitecto Póstnik Yákovlev, para que nunca más se pudiera construir algo similar.

Tomada de:http://maravillasdelastoria.blogspot.com/2012/12/catedral-de-san-basilio.html

Catedral de San Basilio

Por dentro, sus capillas tienen la mejor acústica, y hay un grupo que tiene un repertorio de cantos gregorianos que lo llevan a uno a erizarse, como diría Amparo Grisales nuestra famosa diva colombiana.

Cualquiera de las catedrales ortodoxas que se encuentren será más linda que la anterior, así que aventúrense en cada una de ellas. Otra de las que nosotros visitamos fue la Catedral de Cristo Salvador.

Tomada de:http://damepasando.blogspot.com/2010/11/cristo-salvador-y-el-palacio-de-los.html

Catedral de Cristo Salvador en Moscú

En la Plaza Roja verán unos muros, detrás de ellos está el Kremlin, que dentro de sus paredes alberga los palacios de los zares y las joyas más imponentes del país.

Tomado de:http://russiantraveling.com/2013/02/a-look-at-moscows-jewel-the-kremlin-part-1-the-exterior/

Kremlin y el río Moscova

Recuerden que durante la época comunista Rusia tuvo un líder llamado Vladímir Lenin, él aún puede ser visitado porque su cuerpo está embalsamado. De allí la idea de los chavistas en Venezuela de ¡momificar a Hugo Chávez!

Tomada de:http://www.washingtonpost.com/blogs/worldviews/wp/2013/03/08/a-photographic-guide-of-the-worlds-embalmed-leaders/

Lenin embalsamado

Si quieren hacer algo de shopping, en la plaza encontrarán los almacenes GUM, tal vez, lo más exclusivos de toda Moscú. Allí tendrán todo lo que quieran, eso sí prepárense a salir sin una sola rubla en sus bolsillos. Si buscan algo más barato, en los alrededores de la plaza hay toldos donde venden las típicas matrioskas, que son las muñecas rusas finamente pintadas y que en su interior tienen réplicas más pequeñas, además de otras artesanías.

Tomada de:http://casarusia.com/foro/viewtopic.php?f=25&t=5501

Almacenes GUM en la Plaza Roja de Moscú

Si tienen más tiempo en Moscú hay otros planes como ir al Parque Gorky y los diferentes museos de la ciudad. También, durante el invierno hay bares de hielo y pistas para patinar en ellas.

San Petersburgo

Al ser Rusia un territorio tan grande, las distancias entre las ciudades no son pequeñas. Para llegar de Moscú a San Petersburgo pueden tomar tren o avión. Adriana y yo decidimos la segunda y en menos de dos horas ya estábamos allá. De entrada pudimos ver que esta ciudad en conjunto es mucho más bonita que Moscú.

Nuestro recorrido lo empezamos sin duda en el Museo Hermitage, que en algún momento fue un palacio de los zares. Al lado de este palacio, el de Versalles en París no tiene nada que hacer, con eso les digo todo. Aquí ustedes podrán encontrar famosas obras como la Madonna con el niño de Da vinci, entre muchas otras. Para este plan lo mejor que pueden hacer es madrugar porque las filas que se forman son interminables.

por: Javier Andrés Escobar G.

Museo Hermitage en San Petersburgo

Después de esto decidimos tomar el sightseeing bus para recorrer la ciudad, pues no teníamos mucho tiempo. Cuando empezamos a buscarlo íbamos de parada en parada y siempre lo perdíamos. Así llegamos a la majestuosa Iglesia del Cristo Salvador de la Sangre Derramada, vimos cómo se levanta el puente sobre el río Neva desde el malecón, nos montamos en el metro que es uno de los más profundos del mundo y que en algunas estaciones sus puertas parecen de ascensores, vimos mil templos ortodoxos más y finalmente llegamos a la Avenida Nevsky que es la más famosa en la ciudad.

Tomada de:http://es.wikipedia.org/wiki/Iglesia_del_Salvador_sobre_la_sangre_derramada

Iglesia del Cristo Salvador de la Sangre Derramada en San Petersburgo

Cuando ya estaba cayendo la noche, y después de caminar todo el día, vimos el bus y corrimos tras él. Los primeros quince minutos estuve muy atento, pero la hora restante del recorrido caí profundo del cansancio ¡ja ja ja! Pero no me perdí de mucho, pues según me dijo Adriana no visitamos ningún lugar que ya no hubiéramos caminado.

Al terminar el recorrido fuimos a comer algo típico. El menú también incluye platos como el stroganoff de carne de ternera y sopas, sopas y más sopas.

Al día siguiente, como solo teníamos medio día, nos levantamos temprano, salimos de nuestro hostal y al caminar unos pocos metros ya estábamos en Nevsky para hacer algunas compras. ¡Advertencia! Si usted es la persona más ambientalista del mundo es mejor que ni vaya a Rusia. Será una constante tortura, pues cada tercer almacén hay locales donde venden accesorios de pieles. Si les gustan las pieles y van a comprar algo, se deben cerciorar que sea en un sitio confiable y que les aseguren que las que están comprando vienen de granjas donde crían los animales para este fin o de la caza legal.Además, que sean pieles de especies que no se encuentren en vía de extinción. El problema de este negocio siempre es el contrabando.

Tomada de:http://www.trekearth.com/gallery/Asia/Russia/Northwest/Saint_Petersburg/photo470525.htm

Avenida Nevsky en San Petersburgo

Algunas horas antes de partir, nos entramos a alguno de los lujosos centros comerciales y Adriana cansada de la vida del proletariado decidió sentarse a que le pintaran las uñas mientras yo recorría el lugar. Moraleja: señoras y señoritas llévense un esmalte en sus maletas, con lo que pagan un manicure podrían alimentar 30 niños por un día en África…

Por: Javier Andrés Escobar G.

Adriana y su manicure

Para terminar, con estas dos ciudades, aunque son un abrebocas de la cultura del país, no recorrimos mucho de lo que es todo el territorio ruso que tiene muchas más maravillas por descubrir. Una de ellas, que desde ya está en mi lista, es la del tren Transiberiano que cubre la ruta desde Moscú a Mongolia y China ¡Ya les contaré!

Adriana y yo, best memories in Russia!

 

 

3 pensamientos en “Welcome to Russia, suckers!

  1. Ayyy Javi¡¡¡ siempre me llegas al alma con tus relatos ; hace justamente un año que hice este paseo y para mí fue una delicia revivirlo leyéndote¡¡
    Ojalá nunca dejes de escribir¡¡

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