¡Brasiiiil, la la la la la la la láaaa, Brasiiiil!

Exceso de alegría, exceso de belleza, exceso de energía y exceso de pasión. Así es Río de Janeiro, simplemente una ciudad de excesos. Si se lograran capturar las emociones, no alcanzarían 300 páginas para describirlas, y menos las que se producen viendo y escuchando el ganzá, las cajas, los tambores, timbales, panderetas, pitos y chocalhos o rocares. Todos instrumentos que crean las movidas cadencias de la samba, ritmo que es hábilmente transformado en baile por las despampanantes garotas. Un salto con un pie adelante, otro salto hacia atrás, una pierna adelante otra atrás, pareciera fácil pero no lo es. La suavidad y facilidad con que estas exóticas mujeres logran interpretar estos sonidos se lleva en la sangre. No importan los tacones de más de 20 centímetros, los mini vestidos llenos de pedrería o la recargada decoración de plumas, pieles y joyas que llevan en sus espaldas y cabezas. Estas mujeres, sus grandes sonrisas y atributos, acompañadas de la alborotada música logran transmitir alegría, fiesta ¡Carnaval! Y hacen vibrar hasta al turista más arrítmico en el Sapucaí.

¿Sapucaí? ¿En qué momento me perdí? No se han perdido, Sapucaí o Avenida Marqués de Sapucaí o simplemente sambódromo. Es en este lugar donde se realiza hoy en día la competencia de escuelas de samba más conocida a nivel mundial. El sambódromo está justo al lado de la Avenida Presidente Vargas, que es una de las principales de Río y es donde se ubican muchos de los edificios oficiales.

Avenida Marqués de Sapucaí

Este año, 2012, fue muy especial. Primero porque esta competencia llega a su cumpleaños número 80, después de que se realizara por primera vez en 1932 impulsada por el famoso periodista deportivo Mario Filho. Segundo, porque finalmente se completaron los planos iniciales de la estructura del sambódromo, que pasó a tener dos graderías una a cada lado de la avenida. Además, en la inauguración participó su arquitecto, el famoso Óscar Niemeyer ¡Quien hoy tiene 104 años de edad!

Oscar Niemeyer, Arquitecto ¡104 años!

Detrás de las grandes e imponentes carrozas y personajes se esconden “manos que esculpen, cortan, construyen y que, movidas por la pasión, le dan vida a la belleza del carnaval” (Rio Samba e Carnaval, 41, 2012; 49). En el libro Artesãos da Sapucaí”  del fotógrafo André Nazareth y el artista plástico Carlos Feijó explican que hay cuatro grupos de personas que hacen realidad el carnaval: los investigadores que proyectan el carnaval; los que ponen las manos en la masa, es decir, carpinteros y escultores; los encargados de los accesorios como los zapateros, peluqueros, los que tiñen las plumas y, por último, los de los efectos especiales y coreografías.

Garota en el Sapucaí

Entre estas personas y las que se encuentran en el desfile suman más de ¡3500 personas por cada escuela! El Sapucaí se llena, literalmente, de mares de gente. En cada escuela van más de 10 carrozas decoradas con el tema de la escuela. Mi favorita este año por su significado y puesta en escena fue la de Vila Isabel que quedó de tercera (En primer lugar quedó Unidos da Tijuca). El tema de Vila Isabel rendía homenaje a Angola y a todos los aportes culturales que llegaron desde allá a Brasil gracias al comercio de esclavos. La mayoría de las carrozas representaban paisajes de las sabanas africanas con sus animales salvajes. Una de las carrozas era llena de cebras, otra de jirafas y una tercera representaba a un rinoceronte que se desintegraba por partes y cambiaba de figura ¡espectacular! Detrás de las carretas venían varias alas de la escuela, entre ellas el ala de las bahianas, que son mujeres con unas faldas anchísimas todas dando vueltas al unísono.

Escuela Vila Isabel- Homenaje a Angola

Homenaje a Angola

Homenaje a Angola

Bahianas

Más atrás viene también el grupo de la batería y las diferentes comparsas que tienen que ver con el tema. En una de estas alas también va, normalmente, un famoso que es el abanderado de la escuela. Por ejemplo, en una de las escuelas iba Susana Vieira que es como la Amparo Grisales brasileña.  

Así van pasando una a una las escuelas y también las horas. Cada una de ellas se demora, más o menos, 1 hora y 30 minutos en cruzar toda la avenida, tiempo en que uno se aprende el enredo o canción de cada una de las academias. Es por esto que cariocas y turistas llevan sus loncheras, cual picnic. Cuando vaya no se le ocurra dejar la suya por pena ¡Todo el mundo lo hace y está permitido! Cómprese sus paquetes, gaseosas o trago, lo que sea, para llevar y aguantar las casi doce horas de estar sambando. Ah, y además para evitarse los abusivos precios de todo adentro.

Las mejores posiciones en el Sapucaí, claramente aparte de los balcones VIP que pueden llegar a precios astronómicos, son los sectores que van del 4 al 9,  si es del 6 al 9 mejor porque allí están los jurados, entonces las escuelas dan su mejor espectáculo en estos sectores. También es bueno saber que hay 3 días de desfile que son principales. El domingo y el lunes es la competencia, 6 escuelas un día y 6 escuelas al otro. El sábado siguiente es el desfile de las 6 escuelas con los mejores puntajes, la de los ganadores. Si usted es un fanático casual de la samba le recomiendo ir sólo un día, quedará más que satisfecho.

Pero el carnaval no sólo se vive dentro del sambódromo, se vive a lo largo y ancho de Río de Janeiro, en cada barrio y en cada calle. Por toda la ciudad en los 3 días festivos y toda la semana de carnaval hay más de 400 blocos, que son fiestas callejeras de todo tipo de temas: la de la samba clásica, la de la samba moderna, la de la marihuana, la de la comunidad gay, y muchos más. Uno de los mejores y más grandes blocos es el del Sargento Pimienta donde se interpretan todas las canciones de los Beatles a ritmo de samba. Otro es el que se hace el primer día del carnaval en la Avenida Río Branco, que se llena de millones de personas. Allí no se extrañen si se encuentran una comparsa de los pitufos o a Spiderman, más bien cómprese su disfraz para que se confunda dentro de la multitud.

 

Bloco Sargento Pimienta Por: Federico Tisnés I.

  

Bloco Por: Federico Tisnés I.

Río es más que carnaval 

Río es una de esas ciudades que uno siempre ve en las películas, pero cuando uno va se da cuenta que en la vida real es más viva, colorida y amañadora. Así que para los que no puedan ir en época de carnaval ¡no se preocupen! La ciudad es mucho más que eso. Sin duda, la mejor época para ir es en verano que va de diciembre a marzo, así podrán disfrutar de la ciudad y sus atracciones sin restricción alguna.

Es claro que ya deben tener una idea de qué sitios hay que visitar. Sin duda hay que empezar por el Cristo Redentor. El cristo está sobre el cerro del Corcovado y por eso es conocido con ese nombre. Para llegar al Cristo, esté donde esté puede tomar el metro a la estación Largo de Machado. Allí se baja y toma un bus que se llama Cosme Velho que lo lleva a la entrada de la subida a la montaña. Las entradas se pueden comprar por internet o en la taquilla, igual, si está en temporada alta llénese de paciencia porque la fila no será corta, se lo aseguro. En esta fila se espera el bondinho o funicular que lo lleva a uno hasta la cima. Cuando esté allá arriba con toda la ciudad a sus pies usted se sentirá, más que en ningún otro lugar ¡En Río de Janeiro!

Cristo Redentor, “El man ese” Por: Mariana Orozco

Cristo Redentor

Allá se puede tomar la típica foto imitando al cristo a sus espaldas, pero deberá esperar a otros cientos que quieren lo mismo a la vez, así que una vez más, paciencia. Si se cansó de esperar, se puede dar una vuelta por los alrededores, no es raro que se encuentre con algún loro exótico o un mico, pues es una reserva natural que, como la mayoría de la ciudad, está rodeada de verde. Si no está de ánimo para caminar, se puede sentar bajo las agradables carpas verdes a tomarse un jugo de açaí (fruta amazónica en expansión de consumo) con fresa, al que yo me volví adicto en mis vacaciones.

Rio de Janeiro desde el Corcovado

Jugo de açaí con fresa

Otro de los atractivos turísticos es el cerro Pão de Açúcar al que se llega en teleférico, y que ofrece una vista increíble de la playa de Copacabana y la Bahía de Guanabara. Si usted no tiene mucho tiempo, puede escoger entre el Corcovado o el Pão de Açúcar, yo me iría por el primero.

Playa de Copacabana vista desde el Cerro Pan de Azúcar

Teleférico para llegar a la cima del Pan de Azúcar

El resto de la cidade maravilhosa está llena de encantos mil, como dice la canción que tomaron los cariocas como himno. Caminar por toda la avenida Río Branco es simplemente un placer que no se pueden perder. Por allí quedan muchas de las oficinas de trabajo de los fluminenses, pues es el centro de la ciudad, pero a la vez hay muchas tiendas de todo tipo con las que se pueden entretener. En el centro también hay una parada gastronómica obligada, y esa es la Confeitería Colombo, es como un salón de té de finales del Siglo XIX, que todavía tiene toda su decoración intacta, con grandes espejos de la época y terminados tallados en madera. Aparte de esto tienen una carta muy variada, yo les recomiendo el waffle Pão de Açúcar, con helado de vainilla y brownie, nutella, chantilly y una cereza en la punta para darle el toque final. Eso sí, después se tienen que ir a caminar un buen rato para que no se vayan a indigestar.

Confeitaría Colombo desde 1894

Confeitaria Colombo

Waffle Pan de Azúcar

Caminando por el centro también se pueden encontrar con mucha variedad de edificios, desde los grandes rascacielos hasta los de estilo palaciego como el del Teatro Municipal o la Catedral de Río que es bastante moderna. Se podría decir que Río es una ciudad ecléctica pues combina pasado, presente y futuro; combina metrópoli con ambiente playero y combina trabajo con alegría.

Teatro Municipal

Centro de Río de Janeiro

Catedral de Río de Janeiro

Después de un largo día no es raro ver a los locales pasar por los arcos del barrio Lapa, el mismo barrio donde queda la Catedral, para irse a tomar caipirinhas. No deben dejar de hacer este plan, en Lapa hay muchos lugares de donde escoger y probar el caipirinha de maracuyá, el de fresa, el de lychees, entre otros. Aunque para ellos el mejor es el tradicional que sale de la mezcla del azúcar, el limón y la chachaça, que es como el aguardiente brasileño.  Aparte del original, a mí el de fresa me gustó.

Caipirinhas

Rio es una ciudad llena de planes culturales, está el Museo de Arte Moderno (MAM); el Centro Cultural Banco do Brasil que es algo parecido a la Casa de la Moneda de Bogotá; la Biblioteca Nacional, que cuenta también con acabados del Siglo XIX y es considerada una de las más grandes en Latinoamérica y el Museo Nacional de Bellas Artes, que vale mucho la pena ir a conocer.

Museo de Arte Moderno Por: Mariana Orozco

Otro de los museos que se deben visitar es el Museo de Arte Contemporáneo que fue diseñado por Óscar Niemeyer. Lo que se visita en realidad es la edificación como tal que tiene forma de ovni, porque las obras que hay dentro de él no son muchas. Para llegar a este museo hay dos maneras, una es en carro o bus cruzando los más de 13 kilómetros del puente Presidente Costa e Silva, más conocido como puente Río-Niterói uno de los más largos en nuestro continente. La otra es a través de un ferry que cruza el pedazo del atlántico que separa a estas dos ciudades. Sí, el museo queda en otra ciudad que también es un muy buen vividero para los cariocas, pues es un poco más barato que Río.

Museo de Arte Contemporánea

Praia, playa, beach, plage, strand

Tranquilos, tranquilos, no me he olvidado de las playas. Si Río es conocido por algo es por sus extensas y extraordinarias costas. Las tres más conocidas sin duda son: la playa de Copacabana que bordea la Avenida Atlántica, y está adornada con muchos puestos de jugos y ventas variadas. Además, sus andenes son decorados con mosaicos en formas de olas del mar que la hacen aún más atrayente (muchas otras calles en la ciudad también tienen este tipo de andenes).

Copacabana

La playa de Ipanema que bordea parte de la Avenida Vieira Souto, es famosa no sólo por la canción garota de Ipanema (uno puede ir al bar donde Vinícius de Moraes la escribió) sino por sus arenas blancas. Por último, entre estas está la playa de Leblon. A lo largo de estas tres playas y sus alrededores se encuentran los hoteles más lujosos de Río de Janeiro al igual que las tiendas de las marcas más reconocidas a nivel mundial. Pero también al lado de estos barrios no es raro encontrarse incrustada en la mitad una favela, que es donde viven las personas de más bajos recursos.

Playa de Ipanema

Si usted quiere ir a alguna de estas tres playas le recomiendo unas cuantas horas de gimnasio antes de quitarse su camiseta, usted podría ser la excepción a la regla en el paisaje, sobretodo para nosotros los hombres. En últimas, lo que importa es la personalidad.  Pero si quiere algo más relajado y menos lleno, hay muchas otras playas. Está la playa Vermelha y en Niterói está la playa de Icaraí. Aparte de muchas otras playas privadas.

Para mí, sin embargo, las playas ganadoras fueron las de las reservas de Prainha y Grumari. Aparte de que no mantienen tan llenas, son playas ubicadas en un sector virgen alejado de los edificios y la contaminación. Para llegar a ellas se debe cruzar gran parte de la ciudad pasando por barrios que aún están en desarrollo en Río como son Barra da Tijuca y el Recreo,  lo más fácil es llegar en carro o en taxi.

Prainha

Playa de Grumari

La comida

 Poco se sufre en Río de Janeiro por la comida. Aunque hay restaurantes de todo tipo, si usted quiere intentar algo local vaya a un rodizio. ¡Ojo! En Brasil hay rodizios para todo para pizza, para sushi, para carnes. Al que hay que ir es al de carnes, yo estuve en uno que se llama Porcão ¡Delicioso! Pero claro, debe haber muchos más. Así que arriésguese en uno de ellos, ¡ah! Y un consejo váyase sin haberse tomado ni siquiera un jugo, no se llene con la barra de ensaladas y coma despacio para que pueda disfrutar lo que más pueda de esta delicia gastronómica. Si quieren probar otro plato típico brasileño, deben pedir una feijoada, que no es más que una frijolada pero acompañada de farofa (Yuca molida).

Rodizio

Feijoada

Para el resto de días de su estadía puede intentar los múltiples restaurantes que hay en toda la ciudad tipo buffet en donde venden la comida por kilos y por una cantidad de reales (moneda de Brasil) razonable. La mayoría son ricos.

La pasión del fútbol

Ir a Río y no vivir la experiencia del fútbol es irse sin conocer gran parte de la cultura brasileña. Río vive fútbol.

En estos momentos el estadio Mario Filho, más conocido como el Maracanã está siendo remodelado para el Mundial 2014, pero aún así se puede visitar el museo que tiene el estadio, la verdad no hay mucho que ver, pero para los más aficionados se encuentra el balón con el que hizo Pelé el gol número 1000 de su carrera. En otro salón hay huellas de los pies de varios jugadores famosos como Kaká. También se pueden ver las fotos de los equipos que han ganado las 5 copas mundiales. Un museo de Fútbol más completo se encuentra en São Paulo.

Balón con el que Pelé hizo el gol 1000

Pero no se alarmen, si van a ir a Río por estos días antes del Mundial la mayoría de los partidos los están haciendo en el Engenhão que es la casa del equipo Botafogo. Allí se puede sentir la pasión por el fútbol y cómo se paraliza la ciudad cuando juegan sus equipos favoritos. En el estadio uno entiende de dónde nace la pasión ¡se encuentra uno con niños de brazos!

Engenhão

Los alrededores

Si tienen más tiempo en Río y agotaron muchos de los sitios para visitar, en los alrededores hay varias ciudades que les podrían llamar la atención. Primero, está Petrópolis. Aunque muchos desconocen esta parte de la historia de Brasil, el territorio luso-americano fue sede de un imperio. Esta ciudad era el lugar donde la familia real brasileña pasaba sus veranos hasta finales del Siglo XIX cuando finalmente se abolió la monarquía.

Petrópolis

Emperador Don Pedro II de Brasil y su Familia

Por otro lado, están las ciudades  playeras donde muchos de los cariocas tienen sus casas de playa como son Saquarema conocida como el Maracanã do surf, por sus buenas olas; Búzios y  Cabo Frío.

Playa de Saquarema

Por último, ya algo más lejos, a unas 4 horas en bús y menos de una en avión,  queda São Paulo. Para ser sincero, esta ciudad me pareció una mole de concreto y por eso decidí describirla vagamente. Si van deben visitar la Avenida Paulista (que fue la primera gran vía en la ciudad), el parque Ibirapuera, el Parque y la Estación de la Luz, el Museo del Fútbol, el barrio chino y el Mercado Municipal, y no se vayan a ir sin pasar por un restaurante de sushi, pues la japonesa es una de las colonias más grandes en esta metrópoli.

São Paulo

Mercado Municipal de São Paulo

En todo caso, señoras y señores, Brasil es mucho más que Río de Janeiro y São Paulo y no alcanzaría un mes para recorrer todo lo que me quedó por fuera, así que esto es apenas un abrebocas de las innumerables maravillas que nos ofrece esta potencia. Pero algo sí me quedó muy claro, Río es Río y es el ¡Coração do meu Brasil!

9 pensamientos en “¡Brasiiiil, la la la la la la la láaaa, Brasiiiil!

  1. Javito!!!! Nice writing mate!! Are you sure you are a politician? jejejejejejeje You should write more. Perhaps work for newpaers or TV. =p
    Come back soon mate! There are many more places for you to go. Ah! bring your family as well. =]

    • Es mejor que la Guía Michelín porque recomienda cual opción tomar en caso de que haya varias y no quede tiempo. Felicitaciones Javi

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